Verduras del mar


Pensar en el mar y en alimento llevaba, hasta hace muy poco tiempo, a pensar únicamente en pescado. Sin embargo, de unos años para acá hemos conseguido romper la barrera de las dietas macrobióticos y el resto de las influencias orientales e incorporar un nuevo ingrediente a nuestra despensa: las algas. Aún no está lo suficientemente extendido su consumo, pero la tendencia es innegable.

En realidad, las algas ya están presentes en nuestro día a día mucho más de lo que pudiéramos pensar: Su utilización se ha extendido a la extracción de ficocoloides, esto es, unas sustancias específicas de las algas que la industria emplea como espesantes y estabilizantes. Champús, cosméticos, sopas de preparación instantánea, el recubrimiento del jamón cocido o, incluso, la pasta de dientes, son algunos de los productos que se benefician de esta sustancia.

Así lo explico en el artículo de Público de hoy: el espagueti marino, wakame, kombú, dulse, nori, o musgo de Irlanda son las especies más consumidas. Un par de hermanos, los Fernández Sáa se dieron cuenta de estos beneficios y en 1996 pusieron en marcha la empresa Algamar. Entonces parecía una locura, pero en la actualidad ya recogen cerca de 15 toneladas de algas deshidratadas al año, que en su estado natural, esto es, sin deshidratar, pueden incrementar su volumen en un 90%. En 2005, comenzaron, incluso, a exportar a otros países europeos como Portugal, Dinamarca, Bélgica, Reino Unido, Polonia e Italia.
 
Pero estas verduras del mar no sólo nos aportan muchos nutrientes sino que, además, pueden convertirse en una alternativa a los combustibles fósiles, mejorando incluso la primera generación de biocombustibles. De hecho, Galicia es uno de los puntos en los que el CSIC ha puesto su punto de mira en este área, tal y como amplío en Saco Verde.
Next Post Previous Post

Sin comentarios