Si odiabas las cookies, prepárate para FLoC

 


Desde hace años, los usuarios y usuarias de internet están ‘sometid@s’ a las cookies, esos archivos originariamente creados para acelerar la navegación y que han terminado por extender su funcionalidad para que sean rastreados los hábitos de navegación con fines publicitarios. De hecho, la Unión Europea estima que cerca del 70% de las cookies que se almacenan en nuestro ordenador lo hacen para enviarnos después publicidad personalizada. Google quiere dar ahora una vuelta de tuerca y ha puesto en marcha un nuevo experimento: FLoC (Federated Learning of Cohorts).

Con este nuevo proyecto de Google basado en tecnologías de aprendizaje automático (machine learning), todo el historial de navegación de Chrome, el navegador desarrollado por Google, se analiza asignándole una categoría o cohorte que viene a definir cómo es la persona. Esa información es la que el buscador envía a los sitios web que la requieran, ofreciendo una radiografía aún más detallada del usuario o usuaria.

Se trata de algo dinámico, como nuestra propia navegación, de manera que esa ficha de la persona que utiliza Chrome cambia semanalmente, al ritmo de los hábitos de uso de internet. En función de cómo cambien esos hábitos, la cohorte en que la persona es incluida puede variar, pasando a formar parte de una diferente junto a otros individuos. Esto es posible gracias a un algoritmo llamado SimHash que utiliza la lista de dominios visitados en los últimos siete días, volviendo a realizar el análisis una vez a la semana y colocar a cada usuario en uno de los más de 33.000 grupos de comportamiento.

Esta confección de fichas de usuari@s y envío a rastreadores y anunciantes es todavía experimental entre un grupo aleatorio de personas que lo único que pueden hacer es deshabilitar las cookies de terceros. El experimento se está llevando a cabo inicialmente en Australia, Brasil, Canadá, India, Indonesia, Japón, México, Nueva Zelanda, Filipinas y EEUU en un 0,5% de los usuarios de Chrome. Sin embargo, y aunque este porcentaje parece pequeño, si se toma como referencia que este navegador tiene una cuota de mercado aproximada del 64%, con más de 2.600 millones de usuarios en todo el mundo, esta cifra engloba a millones de personas.

La Electronic Frontier Foundation (EFF) se ha mostrado especialmente crítica con la iniciativa, a la que considera terrible desde su mismo inicio, pues las personas que están siendo objeto de la experimentación ni siquiera han sido avisadas, según denuncia, ni se ha solicitado su consentimiento. La EFF sostiene que se trata de “una violación concreta de la confianza del usuario en el servicio de una tecnología que no debería existir”.

FLoC no sustituirá tanto a las cookies como las complementará, de manera que además de la cohorte confeccionada por Google, los rastreadores también recopilarán las cookies de terceros. El objetivo es disponer de un perfil aún más preciso de las personas, al menos mientras estas cookies de terceros sobrevivan, porque la creciente preocupación por la privacidad, que ha encontrado su reflejo en protecciones al rastreo en navegadores como Firefox o Safari o con extensiones como Privacy Badger, perfilan un horizonte con una legislación aún más restrictiva. FLoC, de hecho, es un modo de esquivar esa posibilidad, vendiendo que da a los anunciantes una conversión del 95% por dólar gastado en publicidad comparado a cuando este gasto se basa en cookies.

A pesar de que Google mantiene la noción de anonimato, la EFF duda mucho de ello con la información con que se dispone y este es el motivo por el que ha lanzado la web Am I FLoCed. Basta con acceder a esta página web a través de Chrome y en unos segundos es posible averiguar si se está siendo objeto del experimento. El movimiento no ha gustado en buena parte de internet y en los próximos meses se esperan más reacciones contrarias a las intenciones de Google. La pregunta es si se impondrá esa disyuntiva tramposa de que o nos convertimos en productos nosotros mismos o internet no es viable.

Pablo saca su Bosé

En cuestión de pocos meses, Pablo Casado y el Partido Popular (PP) han pasado de ser el enemigo público número uno del estado de alarma, con permiso de su escisión Vox, a ser su fan incondicional. La explicación a este cambio de actitud no responde a criterios médicos, sino partidistas, puesto que los datos actuales son mejores que en octubre, cuando el PP no apoyó el actual estado de alarma que finaliza el próximo 9 de mayo.

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Ayuso obliga a Madrid a embarcarse en un crowdfunding por los toros

Los toros están de capa -o capote- caído, más aún con el azote de la pandemia y las restricciones que imponen las medidas sanitarias. Ante esta situación y el poco gusto de las personas aficionadas a la tauromaquia por innovar, Isabel Díaz Ayuso (PP) ha decidido obligar a todo el pueblo madrileño a arrimar el hombro y pagar lo que, aplicando la doctrina conservadora , bien podría llamarse chiringuito.

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Las muertes en residencias han de pasar factura a Ayuso

Cuando llegan unas elecciones, la diferencia entre quien gobierna y quien está en la oposición es que el primero/a se expone a otro criterio de valoración adicional a las propuestas para la nueva legislatura: la gestión que ha realizado en la saliente. En ese sentido y dado que todavía no se ha escuchado un nuevo programa de Isabel Díaz Ayuso (PP), son días para analizar su gestión: Madrid es la gran ciudad europea con más mortalidad respecto al total de población. Si miramos a nuestros mayores, al drama vivido en las residencias durante toda la pandemia, la tragedia roza lo penal.

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Cantó y el club de los tramposos

El Partido Popular (PP) lo ha hecho de nuevo: trampas en unas elecciones. La diferencia respecto a cuando en el pasado acudió dopado a las urnas (con financiación ilegal vía Gürtel), es que ahora sólo ha quedado en un intento. Ni Toni Cantó ni Agustín Conde podrán ir en las listas del PP, sencillamente, porque eso incumpliría la ley electoral.

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Para 2024, la minería bitcoin será el duodécimo 'país' por consumo de energía


Un reciente estudio de la Academia de Ciencias de China y la Universidad de Tsinghua, publicado en la revista Nature Communications, ha revelado que la minería de bitcoins consume demasiada energía, tanta, que en los próximos tres años los cálculos prevén que supere la energía que consumen países enteros. Los pronósticos de los investigadores no son optimistas y, para 2024, creen se el consumo de energía superará en más del doble el actual, alcanzando los 297.000 GWh al año. España, por ejemplo, tiene una demanda anual de unos 250.000 GWh. 

Según explica la propia Bitcoin, la minería de esta criptomoneda es el proceso de invertir capacidad computacional para procesar transacciones, garantizar la seguridad de la red y conseguir que todos los participantes estén sincronizados. Viene a ser un centro de procesamiento de datos descentralizado, ofreciendo recompensas a los ‘mineros’, lo que también ha propiciado que se pervierta el sistema, multiplicándose exponencialmente el número de equipos dedicados exclusivamente a la minería de bitcoins. No sólo eso, sino que incluso mucho código malicioso que infecta a ordenadores los convierte en redes de zombies que realizan minería para el ciberdelincuente sin que la víctima se percate de ello. 

Con estos niveles de consumo, la minería de bitcoins se situará en el puesto 12 del ranking mundial de países por demanda energética. Ya un reciente estudio de la Universidad de Cambridge estimaba que actualmente esta red de criptomoneda consume más 121.000 GWh al año, estando entre los 30 principales consumidores de electricidad en todo el mundo si fuera un país. 

Debido a ello y considerando la amenaza que supone para el medio ambiente, el estudio plantea la necesidad de incrementar los controles regulatorios. No en vano, la simulaciones realizadas durante la investigación estima que las operaciones de minería asociada a la criptomoneda van a rebasar los 130 millones de toneladas de emisiones de carbono, lo que supera a las emitidas por países como Qatar o República Checa. 

 La preocupación por esta problemática no es nueva: hace más de una década que el ya fallecido Hal Finney, uno de los pioneros de la criptografía y las criptomonedas, expresaba en Twitter su inquietud al respecto:


La situación se ha agravado especialmente en el país de origen del estudio, China, donde dedicarse a la minería de bitcoins se ha convertido en una actividad empresarial muy rentable, toda vez que tanto el equipamiento informático como el consumo de electricidad es barato. De hecho, se estima que cerca del 70% de los mineros de bitcoins se encuentran en China, donde más de dos tercios de la energía provienen del carbón. 

Las consecuencias no han tardado en hacerse notar y, tal y como expone el estudio, si fuera una urbe y ateniendo a su consumo energético, la minería de bitcoin se encontraría entre las 10 principales de las 182 ciudades de China a nivel de prefectura, así como entre los 42 principales sectores industriales de China. Traducido en emisiones de carbono, la minería ya supone el 5,4% de las emisiones por electricidad en China. Con estos datos, los investigadores consideran que el objetivo de reducir el 60% de las emisiones de carbono por PIB para 2030, como se aprobó en el Acuerdo de París, se antoja complicado, más aun considerando que algunos mineros recurren a generadores de electricidad basados en combustibles fósiles. 

La solución planteada por el trabajo de la Academia de Ciencias de China y la Universidad de Tsinghua no pasa tanto por imponer mayores precios o impuestos al carbono, porque entienden que eso sólo trasladaría a los mineros donde sea más barato, como por derivar la minería a regiones en las que su demanda de electricidad sea satisfecha con fuentes de energía renovables –actualmente se concentran en las regiones con plantas de carbón-. De este modo, aunque el consumo de energía no se reduciría, sí lo harían al menos las emisiones de carbono.

Llamamiento racista en Vallecas

El objetivo de un mitin es transmitir un mensaje al electorado que se ansía. En este sentido, la cobertura mediática de un mitin debería centrarse en dicho mensaje. No sucedió ayer con el evento de Vox en Vallecas, que por no hacer, ni siquiera presentó su candidatura a las elecciones madrileñas del próximo 4 de mayo. ¿Qué es más grave, el llamamiento racista y xenófobo que realizó el pasado miércoles Santiago Abascal en la Plaza Roja de Vallecas o cómo los medios lo están silenciando?

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Suspenso en Derechos Humanos

Nuestro gobierno suspende en Derechos Humanos (DDHH), especialmente en materia de migración, materia en la que su actuar no es mucho mejor que el de sus antecesores. Siempre apena y decepciona, pero cuando quien muestra esta falta de humanidad es un gobierno de izquierda, el dolor lacerante se hace más insoportable. Lo volvimos a ver ayer en el campamento de Las Raíces (Tenerife), convertido en un auténtica cárcel al aire libre para personas cuyo único delito es querer sobrevivir.

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La lección de Ugao-Miraballes ante el mitin de Vox en Vallecas

El próximo 7 de abril, Vox presentará su candidatura en la Plaza de la Constitución de Vallecas. Lo hará su plana mayor, con un claro propósito publicitario que genere, quizás, incluso 'fabricando' altercados. La respuesta del barrio debería de ser idéntica a la protagonizada por el pueblo de Ugao-Miraballes (Bizkaia) durante la campaña para las elecciones europeas de 2019, cuando a Albert Rivera (Cs) quiso hacer lo mismo que Vox en una localidad en la que ni siquiera contaba con apoyos para presentar candidatura municipal.

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A COVID revuelta, ganancia de Sanidad privada

a ineptitud en unos casos y los intereses elitistas en otros han hecho que nuestra Sanidad pública se convierta en el trampolín para que la privada haga su agosto durante la pandemia. Ya no es sólo que la sobrecarga de pacientes haya obligado a cerca de una decena de Comunidades Autónomas a derivar pacientes a la Sanidad privada, sino que la propia ciudadanía ha disparado los seguros privados.

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