Oídos sordos

España está ciega y sorda para las cuestiones que realmente importan. No, no es cuestión de la clase política, sino del país entero, que en su mayoría ha optado por atender más a lo que dicen personas que deberían ser absolutamente irrelevantes en la actualidad, como José Mª Aznar o Felipe González, en lugar de a sus jóvenes, a sus maestros y maestras, a sus científic@s... Y así nos va.

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Comienza el mercadeo: RTVE y subo a CGPJ

Jornada triste, jueves negro para RTVE, asistiendo una vez más cómo los partidos políticos se reparten su consejeros. Comienza el mercadeo, se envida con RTVE para lanzar después el órdago con el CGPJ. Lo llaman separación de poderes. Lo visten de normalidad democrática.

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La historia detrás de la primera grabación musical eléctrica


 Nos acercamos al centenario de la primera grabación musical eléctrica: un 25 de febrero de 1925, la compañía Columbia Records grabó el tema You may be lonesome, cantado por Art Gillham, al que se considera unos de los primeros crooners. El camino hasta llegar aquí no resultó sencillo y, además, estuvo sujeto al ingenio para lidiar con fracasos empresariales.

Dicen las malas lenguas que el invento favorito de Thomas A. Edison era el fonógrafo, aunque su ingenio tenía que competir con el grafófono que idearon por su parte Alexander Graham Bell y su aprendiz Charles Sumner Tainter. En ambos casos, los derechos de explotación recaían en la misma empresa, la North American Phonograph Company. Y aquí es donde comienza la aventura de Columbia Records, entonces conocida como Columbia Phonograph Company.

Aunque para muchos la primera discográfica de la historia fue la Victor Talking Machine Company (en 1930 sería vendida a RCA), lo cierto es que Columbia Records no se quedó ni mucho menos rezagada. Creada en 1889 por unos jóvenes Edward D. Easton y William Herbert Smith, Columbia consiguió convertirse en el agente local de North American para la región de Delaware, Maryland y el Distrito de Columbia.

Su plan original era comercializar el fonógrafo como una máquina de dictado de oficina, pero el proyecto no caló en el mercado y había que buscar nuevas vías de comercialización para no arruinarse. Ahí fue cuando surgió la idea vender cilindros musicales pregrabados a expositores y operadores de máquinas tragamonedas. Para que tuviera éxito fue necesario el abaratamiento del fonógrafo, algo que encontró no pocas reticencias por parte de Edison.

Sin embargo, en esta ocasión la idea cuajó y esta modalidad terminó por convertirse en el principal promotor de las grabaciones musicales, revolucionando el mercado. Lo que hoy parece más que obvio, es decir, que esta era la aplicación natural del fonógrafo, por aquel entonces no lo era tanto y Easton arriesgó sus ahorros con este plan visionario.

Para 1890, Columbia ya contaba con una lista de canciones interpretadas por la United States Marine Band y no tardaría en convertirse en promotora de estrellas de la época como John Y. Atlee o el Brilliant Quartette, entre otros. Cuatro años más tarde llegarían los fonógrafos pequeños ideales para el hogar y, obviamente, Columbia se subió a este carro. Su catálogo ya contenía cientos de títulos –a los que acompañaba con fotografías de los artistas-, se hizo grande e, incluso, absorbió a varios de sus competidores, como Chicago Talking Machine y Northern Talking Machine de Buffalo. En esta guerra de mercado, no sólo se hizo con estrellas de otras compañías rivales, sino con sus ingenieros, lo que en algunos casos significó el colapso del rival (este fue el caso de la US Phonograph Co.). El resultado es que abrió sucursales en St. Louis (1896); Filadelfia, Chicago, Buffalo, París (todas 1897); San Francisco (1898) y Londres (1900).

Llega la crisis

La buena marcha de la compañía se toparía con la crisis de los años 20. En 1921, si Columbia venía facturando 47 millones de dólares, se desplomó hasta los 19 millones, entrando en pérdidas. Se produjeron despidos, abaratamientos de su producto hasta un tercio (el equipo para el hogar apenas costaba 30 dólares) y la compañía inició su travesía por el desierto.

Cuando en 1924 comenzaba a ver la luz, sufrió otro duro golpe: la radio. Ésta se estaba expandiendo como la pólvora y el mercado se preguntaba ¿por qué pagar por un disco si en la radio puedo escuchar la música gratis y con mejor calidad? Las pérdidas de Columbia se acrecentaron. Y entonces, llegó la grabación eléctrica.

 

La propia Columbia había realizado algún que otro experimento de grabación eléctrica con la idea de reemplaza la bocina de grabación acústica. Desde su filial en Londres, había realizado una grabación en 1920, con motivo del Entierro del guerrero desconocido en la abadía de Westminster, y un año más tarde, ya en EEUU, se había realizado también pruebas con algunos de sus artistas más populares. En ambos casos, los resultados no alcanzaron la calidad deseada.

Por aquel entonces, los ingenieros Bell Labs-Western Electric dieron con la clave para que la grabación eléctrica de calidad fuera posible y acudieron con su invención tanto a la Victor Talking Machine Company como a Columbia. Mientras la primera estaba envuelta en guerras intestinas por su gestión, lo que demoró su respuesta, la segunda estaba literalmente arruinada.

El nuevo descubrimiento de la grabación eléctrica había llegado a oídos del empresario británico Louis Sterling, que desde 1923 editaba The Gramophone Magazine, y quiso hacerse con él. Sin embargo, Bell Labs-Western Electric no estaba dispuesta a que saliera de EEUU por lo que, tras duras negociaciones, Sterling terminó comprando  una participación mayoritaria de Columbia por 2,5 millones de dólares. Así fue como Columbia pudo hacerse con la tecnología de la grabación eléctrica y adelantarse a la Victor Talking Machine Company, que firmaría con Western Electric unas semanas después.

La primera grabación fue la mencionada en la cabecera del artículo, aunque le siguieron otras como la espectacular realizada en los Associated Glee Clubs of America, reuniendo 4.850 voces. La calidad del sonido era mucho mejor que el obtenido con las grabaciones mecánicas, mucho más claro –gracias a lo que se bautizó como el Viva Tonal- y podía competir con el que proporcionaba la radio. Sin duda alguna, supuso un renacimiento para la maltrecha industria musical. Ambas compañías, tanto la Victor Talking Machine Company como Columbia, guardaron sin embargo el secreto de esta nueva tecnología durante un tiempo, el suficiente para agotar todo el stock con que ya contaban de grabaciones mecánicas.

Abengoa, la empresa zombie con muertos muy vivos

Abengoa está a pocos días, salvo imprevistos, de protagonizar la segunda mayor quiebra de la historia de España, después de Martinsa-Fadesa. La constructora inició su liquidación en 2015, mismo año en el que los agujeros comenzaron a hacerse más que evidentes en la empresa sevillana. En realidad, el expediente de Abengoa retrata a la perfección un perfil de compañía española que, lamentablemente, se ha reproducido en demasiadas ocasiones: empresas mal gestionadas, que viven de sus relaciones con el poder y del crédito, explotando el talento de unos trabajadores y trabajadoras que, finalmente, son quienes pagan el pato.

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Vivir el 23F en Abu Dabi

 Como avanzábamos ayer, hoy tendrá lugar un acto institucional en el Congreso para conmemorar el fracaso del golpe de Estado del 23 de febrero de 1981. El gran ausente será el rey emérito que, como sucediera en un principio durante aquel 23F, vivirá los actos desde la distancia, haciendo gala de su nobleza y coraje. Así se vive el 23F en una villa de lujo de Abu Dabi, de 30.000 euros/noche. Un demócrata, vaya.

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23F: homenajear la democracia con leyes franquistas

Se cumplen 40 años del intento de golpe de Estado del 23F y mañana el Congreso organiza un homenaje con la ausencia de hasta siete partidos políticos. Se pretende conmemorar la fortaleza de nuestra democracia, con un rey más cuestionado que nunca, un emérito corrupto huído y un 23F cuya historia real se desconoce puesto que, al amparo de la ley franquista de secretos oficiales, ningún gobierno ha querido arrojar luz sobre él.

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La obsolescencia informática pone una diana en el Congreso


El Congreso de los Diputados y las Diputadas acaba de licitar el contrato de servicios integrales de ciberseguridad gestionada en régimen 24x7, por un periodo de cuatro años y un presupuesto de más de 2,7 millones de euros. El objetivo es garantizar la  seguridad de todos los activos de información  del  Congreso y de los sistemas que les dan soporte. Aunque el blindaje digital de la Cámara Baja ha estado cubierto en el pasado, con Telefónica (a través de Telefónica Soluciones de Informática y Comunicaciones de España) como uno de sus proveedores de referencia, es la primera vez en muchos años que se realiza de manera integral. Con todo, quedan puntos básicos por resolver, como es la obsolescencia de los equipos informáticos que aún ejecutan sistemas operativos sin soporte.

Simio no mata simio

El diablo está en los detalles. Los medios de comunicación cargan las tintas en la segunda noche de altercados por las protestas contra la encarcelación de Pablo Hasél, obviando que también es la segunda noche que las concentraciones pacíficas por la misma causa se reparten por toda España. La violencia vende, agita las aguas políticas, eluden la reflexión o, incluso, la desprestigian. Y si eso no es suficiente, siempre estará Pablo Echenique con sus tuits tan premeditados como torpes.

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Esta sede es una ruina

Pablo Casado anunció ayer que el Partido Popular (PP) se muda de Génova 13 para dar carpetazo a la corrupción, como si el inmueble estuviera maldito, como si quienes pisan aquellas oficinas entraran cuales querubines inocentes y salieran como las sabandijas avariciosas y corruptas que reparten sus huesos entre Soto del Real y Estremera. Quizás no se trata tanto de un golpe de efecto anticorrupción como de que la contabilidad del PP está bajo mínimos. Hay que hacer caja.

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Lealtad a Cifuentes

Conocíamos ayer la sentencia del conocido como Caso Máster en el que se juzgaba la falsificación del máster de la expresidenta de la Comunidad de Madrid, Cristina Cifuentes (PP). La popular ha sido absuelta por falta de pruebas, lo que conviene recordar que no es sinónimo de inocencia, sino de incapacidad para demostrar culpabilidad. Sin embargo, lo que los magistrados sí han podido demostrar es la lealtad de la entonces asesora de Cifuentes, Teresa Feito, que al parecer, sin recibir presiones ni ser inducida por su jefa, decidió quebrantar la ley para que su superiora apareciera ante la opinión pública como más cultivada de lo que realmente es.

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