Nigeria: norte y sur rompen su pacto

¿Sabían que en cualquier mapamundi del 'mundo desarrollado' dibujamos África muchisimo más pequeña de lo que es en realidad? Pura herencia colonial y complejo de superioridad del hemisferio norte. Pero África, se mueve. Y mucho. Ya lo hemos visto con todas las revueltas del norte de África, con guerra incluida en Libia, o en Costa de Marfil. Pero ahí no cesa el fenómeno de esta revolución social, de estas ansias por reivindicar el lugar que le corresponde a África por derecho propio. Nigeria, el país más poblado de África, es otro buen ejemplo que vivió una oleada de disturbios en el norte del país. ¿El motivo? La victoria electoral del presidente Goodluck Jonathan, que desembocó que iglesias y casas quemadas e, incluso, de asesinatos según los primeros informes de la Cruz Roja.

Jonathan, que proviene del sur del país, rico en petróleo, se impuso en primera ronda al ex militar Muhammadu Buhari. Buhari ya perdió en las elecciones de 2003 y en las de 2007 y parece que sus seguidores no están dispuestoa asumir una nueva derrota. Los observadores que han acudido para verificar la legalidad de las elecciones no han dado la voz de alarma y, de hecho, parece haber sido un proceso limpio, pero los partidarios de Buhari acusan de pucherazo. Y eso que la diferencia de votos es de 23 millones de votos frente a 12. ¿Qué hay detrás de todo? Un norte de mayoría musulmán y un sur cristiano, para empezar Para acabar, la ruptura de un pacto antidemocrático: la 'zonificación'.

Durante años, Nigeria ha vivido bajo el amparo de un extraño acuerdo de 'zonificación', esto es,
un acuerdo suscrito por el poder, sin respaldo democrático, que blindaba al Partido Popular Democrático (PPD) en el poder, alternando a gobernates musulmanes y cristianos. El PPD siempre sería quiene dominara la política de Nigeria, independientemente del candidato que ganara. Una medida a todas luces antidemocrática, pero que ha venido asegurando la alternancia entre musulmanes y cristianos, alejando los fantasmas de violencia interna, trayendo la paz étnica.

Según el acuerdo, debería haber un presidente del norte (musulmán) hasta el año 2015. Pero Jonathan ha acabado con este pacto no escrito y la tensión crece a ritmo exponencial en el país. En el otro lado, ¿quién es Buhari? ¿Es un político que sólo reclama la victoria en función del pacto de 'zonificación'? No lo parece, porque si por algo se ha ganado el apoyo del pueblo, es por su lucha incesante contra la corrupción. Esa lucha, precisamente, se erige como el gran enemigo de la élite nigeriana, que está dónde está gracias a corruptelas y acuerdos en altas instancias bajo cuerda.

Norte y sur, mulsulmanes y cristianos. Veremos cómo termina la película. Una pista: Jonathan es cristiano y procede del sur, donde se encuentra el petróleo y el gas del país. ¿Quién cree que se impondrá apoyado por los mercados, que reclaman una mayor estabilidad? Parece claro. La segunda pregunta que surge, ¿servirá eso para que Nigeria contribuya por fin a poner a África en primera línea, aunque sea a costa de Occidente? ¿Dibujaremos África con las dimensiones que le corresponden?

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