La IA no reemplaza personas, desplaza nóminas
El gigante tecnológico Oracle ha anunciado que acometerá la mayor reestructuración de su historia, previendo despedir a cerca de 30.000 personas según las primeras estimaciones. ¿Acaso está en crisis? En absoluto, sus últimos resultados trimestrales arrojan un crecimiento del 22%, con una facturación de 17.200 millones de dólares y un beneficio neto de 3.700 millones. Está creciendo más de lo que esperaba. ¿Es la Inteligencia Artificial (IA) la culpable de estos despidos? Sí y no. Por resumirlo de un modo sencillo, la IA no está sustituyendo a trabajadores, sino que está tomando el dinero de sus nóminas para construir centros de datos.
Existe una tendencia a atribuir a la IA los despidos masivos que se están produciendo en muchas tecnológicas. La teoría expuesta es que la IA sustituye a empleados cuando, en realidad, más que reemplazar trabajadores lo que hace es que desplaza presupuestos, que no es lo mismo.
El fundador de Oracle, Larry Ellison, que con sus cerca de 400.000 millones de dólares de patrimonio disputa el título de hombre más rico del mundo con Elon Musk, tiene claro que el futuro de la compañía pasa por ser un referente de la infraestructura para IA. Para conseguir tal objetivo, necesita construir muchos centros de datos, lo que en los últimos dos años ha disparado exponencialmente su gasto de capital (CapEx).
Por dimensionar, si hace un par de años su CapEx rondaba los 7.800 millones de dólares, en 2025 superó los 27.000 millones y para este año las previsiones se mueven en 50.000 millones de dólares. Eso es mucho dinero considerado que Oracle no espera facturar más de 67.000 millones este ejercicio. Por eso, en la última presentación de resultados, la multinacional ya puso el horizonte en el año fiscal 2007, asegurando que para entonces los ingresos alcanzarán los 90.000 millones.
A golpe de especulación se mueve la bolsa en una u otra dirección, a tal punto que al anunciar estos resultados el parqué recompensó con una subida de más del 10%. Los accionistas dan buena acogida a noticias como a las que Oracle fía ese crecimiento, esto es, contratos con otras tecnológicas como OpenAI, con quien mantiene un contrato de 300.000 millones de dólares por cinco años por el Project Stargate a partir de 2027, por ejemplo. No es el único, también ha firmado con xAi para proporcionar la infraestructura necesaria para el entrenamiento y la inferencia de Grok, o con Meta.
Las proyecciones de ingresos que hace Ellison son espectaculares, cifrando sólo esta parte de infraestructura en 144.000 millones de dólares para 2030. Sin embargo, no dejan de ser, en cierto modo, el cuento de la lechera, puesto que mantiene una fuerte dependencia de OpenAI, que ni siquiera es una compañía rentable a día de hoy. Subsiste porque el músculo financiero de sus inversores que comienzan a inquietarse por no ver ganancias.
Para poder hacer realidad ese cuento de la lechera y poder dar respuesta a toda esa capacidad de computación que le están contratando a Oracle (y que aún no le han pagado), ésta tiene que construir muchos centros de datos porque con los que tiene no cubre la demanda… de ahí que se dispare su CapEx y se vea obligado a compensarlo reduciendo otros costes, como el que supone el empleo de 30.000 personas. Ya hizo algo parecido Microsoft el año pasado.
Ellison ya ha avanzado que, efectivamente, confía en que la IA ayude a compensar la pérdida de talento que supone un despido de estas dimensiones. Efectivamente, ahí sí se destruye empleo, pero la motivación no es la automatización, sino que ésta es paliativa. Sin embargo, en un sector como el tecnológico, existen determinadas áreas críticas, tales como seguridad, respuesta a incidentes o toda la operativa relacionada con la arquitectura que difícilmente puede ser reemplazada por una IA al completo. Cuanto antes entiendan las organizaciones que la IA ha de ser contemplada como un amplificador de capacidades humanas y no como un sustituto, mejor les irá.
Hace años, el software de gestión empresarial (ERP) de la alemana SAP se convirtió en la solución de moda. Siendo un software muy solvente, su implantación era realmente ardua y hacía sudar frío a cualquier director de Tecnologías de la Información (TI). A pesar de ello, incluso empresas a las que les venía grande, se embarcaban en este tipo de proyectos porque se había convertido en un elemento de marketing: decir a un cliente que usabas SAP daba más empaque.
Ahora sucede lo mismo con la IA y demasiadas organizaciones se suben a ese tren sin estar preparadas para ello. Introducir esta tecnología en los procesos de negocio, para empezar, requiere disponer de una excelente calidad y gestión de los datos, algo que no se consigue cuando éstos se encuentran dispersos en múltiples sistemas informáticos y departamentos (ventas, soporte, marketing…).
Por otro lado y volviendo al tema central de este artículo, aquellas compañías que vean en la IA un modo de reemplazar trabajadores y ahorrar costes, ¿se han preguntado cómo contribuirá esa IA a mantener y consolidar la cultura empresarial? Deberían planteárselo, precisamente, en un momento en el que esa cultura es básica para retener talento. Cuidado con los cantos de sirena de la IA.
(Artículo en Público)

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