A merced de la Justicia

Hay cosas que al ciudadano de a pie se nos escapa cuando hablamos de la Justicia. El hecho de que no haya consenso entre los jueces de la Sala de lo Penal del Tribunal Superior de Justicia de Madrid a la hora de validar o no las escuchas telefónicas del caso Gürtel es una mala noticia para todos... salvo para los imputados.

Es una mala noticia porque en la conciencia colectiva, tras escuchar esas grabaciones invalidadas, posiblemente quedará saber que se está dejando libres a culpables que actuaron con total impunidad. Pero, sobre todo, es una mala noticia porque deja entrever que, en esto de la Justicia, la interpretación de los jueces va más allá de lo estrictamente legal. Hay hechos que deberían ser objetivos y, con la ley en la mano, poder ser resueltos, incluso, por un alumno de segundo de carrera. Pero no es así y no alcanzo a comprender los otros factores que entran en juego.

No es el caso y surge la pregunta de cómo es posible que jueces de una misma Sala tengan opiniones radicalmente opuestas sobre un mismo hecho. La sensación de arbitrariedad que tiene el ciudadano es desazonadora, inquietante, tanto que uno se siento a merced de la Justicia, no bajo su protección.

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