Desunión europea

La guerra en Libia ha evidenciado, una vez más, la debilidad de la Unión Europea. Lo hizo primeramente en su propio seno, a la hora de condenar acciones de Gadafi como los bombardeos indiscriminados a la población. Después, en el Consejo de Seguridad de la ONU, con una Alemania desmarcada del resto de los países hasta el punto de negarse a enviar soldados alemanes al conflicto. Y lo hace ahora bajo el paraguas de la OTAN: el tratamiento que se le da en los medios es, precisamente, bajo éste punto de vista, el de la Organización del Atlántico Norte, pero son los países europeos los que están creando el cisma.

Esta tensión afecta al desarrollo de los acontecimientos, hasta el punto de retrasar decisiones como el embargo naval de armas a Gadafi. Mientras encontramos que países como Alemania y Polonia tratan de suavizar las decisiones bélicas, otros como Francia consideran que deben ser ellos quienes asuman el control de la operación 'Amanecer de la Odisea' -como ha sido bautizada la operación bélica- encontrando la resistencia de actores como Reino Unido con Cameron, que apuestan que este liderazgo recaiga en la Alianza aunque su discurso encierra aires de protagonistas salvadores.

El resumen podría ser que no hay liderazgo, pero al menos parece haber cierta coordinación. Pero cuando hay en juego vidas humanas parece necesario que quienes manejan los hilos estén todos a una. Por eso, posturas como la 'aspirante a europea' Turquía no parecen en absoluto descabelladas: exige que el plan de operaciones sea revisado para evitar al máximo bajas entre civiles.

Y nuestra ministra de Exteriores asegurando que "no hay una división interna, sino que hay una distinta visión. Somos muchos países, y el que haya matices de un lado o de otro no significa división". En los detalles se encuentra el diablo, que decía aquel. Es la ABC de la Unión Europea (UE), en la que cargos como el del presidente permanente Van Rompuy son absurdos: los presidentes de los Estados Miembro de la UE quieren su cuota de protagonismo, cueste lo que cueste, se sacrifique lo que se sacrifique, ¿o es que se imaginan a un Sarkozy sin acaparar los focos, por ejemplo? Yo no.

Y ahora, una nueva cuestión que creará división: ¿se deben intensificar los ataques aéreos para destruir el ejército de Gadafi? Parece ser la única salida para que la guerra no se prolongue por más tiempo. Debatan, debatan... pero que quede claro que ese NO es el mandato de la resolución de la ONU.

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