Las fronteras de Israel llegan a Europa

Europa entera se ha plegado a las presiones de Israel para que la Segunda Flotilla no llegue a Gaza. Es una pena que en las pocas ocasiones en que la Unión Europea (UE) es de veras unión sea en las que se perjudican los Derechos Humanos, de un modo u otro. Que la Segunda Flotilla fuera retenida en un puerto griego, haciendo uso para ello del ejército, da una idea muy clara de la sumisión europea.

El argumento que esgrime la UE es el de la seguridad y, así, en un comunicado del ministerio de Asuntos Exteriores de España se indica que "el gobierno griego le ha informado [al embajador español en Grecia] del ofrecimiento realizado a los miembros de la Flotilla de trasladar la ayuda a Gaza, por sus propios medios, a través de los canales autorizados. Un ofrecimiento que ha recibido el apoyo del secretario general de Naciones Unidas". ¿De veras iba a llegar TODA la ayuda humanitaria? ¿Por qué canales, si Israel y su bloqueo ni siquiera consideran que sea necesaria tal ayuda humanitaria? Sencillamente y aunque esa propuesta contara con el visto bueno de Mahmud Abbas, parece sospechoso.

En realidad, el presidente de la Autoridad Nacional Palestina también se ha plegado, en su caso a la UE. Cosas de la diplomacia, aunque quizás sea un error. Si Mahmud Abbas cede a la UE es porque espera que ésta apoye más allá de las palabras el desbloqueo de Gaza y, sobre todo, la libertad para el pueblo palestino. Pero la realidad es que, como sucede con la RASD (República Árabe Saharaui Democrática), ningún país de la UE reconoce el Estado Palestino, aunque sí otorga una régimen diplomático especial.

Entre los 120 países que sí reconocen el Estado Palestino, no se encuentra ninguno de los que han bloqueado a la Segunda Flotilla. ¿Qué votarán en septiembre, cuando presumiblemente salte la votación al seno de la ONU? Aunque en su reciente visita a España el ministro de Exteriores de la ANP, Riad Malki, presuponía que España votará a favor, no está tan claro, pues Trinidad Jiménez hace malabares con las palabras e indica que lo que sí apoya es la "negociación" para reconocer el Estado Palestino. El resto de países de la UE, presumiblemente, o votarán en contra o recurrirán a la abstención. Por eso, el próximo 18 de julio Abbas volverá a España, para tratar de convencer a Rodríguez Zapatero y que éste ejerza sus influencia -si es que tenemos alguna- en el resto de la UE.

Cuando eres una minoría, y Palestina lo es, resulta complicado confiar en la Comunidad Internacional. El pueblo saharaui lleva 36 años haciéndolo y sigue condenado al ostracismo en el desierto más duro de la Tierra. Como le sucede a Palestina, sí ha encontrado el apoyo de la práctica totalidad de Sudamérica, África y buena parte de Asia. EEUU y Europa, donde los lazos e influencia de Israel parecen no tener límites, frenan una y otra vez la justicia.  Veremos, en septiembre, qué sucede en la ONU y, sobre todo, cómo responde ésta cuando Israel no respete el casi seguro reconocimiento del Estado Palestino. Se lo diré yo: ignorándolo. El Consejo de Seguridad ya se encargará de ello.

En todo caso, la Flotilla española está de vuelta, aunque promete que volverá, y el francés Dignité continua navegando hacia Gaza. Buen viaje.

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