Una bomba en el turbante

¿Recuerdan la caricatura de Kurt Westergaard que dio la vuelta al mundo? ¿Aquella en la que se representaba a Mahoma ocultando una bomba en el turbante? Pues ayer dejó de ser un dibujo y los trazos se trasladaron a la vida real en un atentado suicida que acabó con la vida del presidente del Consejo Superior de la Paz de Afganistán y principal negociador con los talibanes, Burhanuddin Rabbani. El que fuera ex presidente de Afganistán tenía previsto reunirse ayer mismo con representantes talibanes, a los que quería incluir en el proceso de paz.

Cuando tu interlocutor en las conversaciones termina por asesinarte es señal de que las negociaciones no están bien encaminadas. Se mire como se mire. Habrá quien señale únicamente a la rama de los Haqqani, a los que se atribuye el atentado, pero eso no hará sino evidenciar la dificultad de las conversaciones de paz que no han conseguido reunir en la mesa a todos los agentes involucrados. Negociaciones, en ese sentido, mal ejecutadas, aunque sea cuestionable si eso es reprochable o no, dado el reto colosal que supone.

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