La toga sucia y el culpable limpio

Hoy se han multiplicado las manifestaciones por toda España en protesta por el atropello que está teniendo lugar en la Justicia española... a todos los niveles. Porque la macroprotesta de hoy giraba en torno a la persecución judicial de que está siendo víctima el juez Garzón, pero hay otros hechos que también hacen hervir la sangre.

Y me refiero a la absolución de los policías nacionales que abusaron de su autoridad y golpearon el pasado mes de agosto a un fotógrafo y una menor sin justificación de ningún tipo. Inicialmente expedientados estos 'pistoleros' -en torno a los a cuales sus compañeros cerraron filas, lo que evidencia la limpieza que hay que hacer en ese colectivo corrompido-, ahora son absueltos. Vuelvo a poner el vídeo para que ustedes mismos juzguen.


Y a la luz de estas decisiones, uno se pregunta en qué sociedad vivimos, dónde ha quedado el sentido de la Justicia... o, dicho de otro modo, si ese es el sentido de la Justicia, ¿por qué la policía, sea del país que sea, protesta cuando se le aplica su propia medicina?

Es una pena, una auténtica barbaridad que sean las propias fuerzas del orden -muchos de sus miembros no merecen las mayúsculas- las que empujen al pueblo hacia las guerrillas urbanas. ¿Y por qué lo hacen? Porque el pueblo se siente indefenso antes los poderosos y ven que ni jueces ni policías dan la cara por ellos... y a los pocos que lo hacen, se les entierra, como al policía expedientado por apoyar al 15M.

"Los tribunales se han sentado a cenar en la mesa del rico. Vengan aquí y observen, es el tinglado de la nueva farsa, la toga sucia y el culpable limpio". Así termina el poema La Farsa de Luis García Montero... y con esas mismas palabras debe empezar la revolución social, las guerrillas urbanas, las escaramuzas por la Justicia real.

PROTESTEN, PROTESTEN, PROTESTEN.

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