Competencias exclusivas

En vísperas de la declaración de Iñaki Urdangarín por el caso Nóos, el rey mandó ayer un aviso a navegantes: juzgar es tarea "exclusiva" de los jueces. Es de cajón, como gobernar es tarea exclusiva del Gobierno. La pregunta es, ¿está gobernando bien o mal? ¿se está juzgando imparcialmente, a la luz de algunos de los últimos fallos y del tratamiento desigual que reciben algunos imputados -admitido por el Consejo General del Poder Judicial-?

Gobernar es dirigir un país y eso implica a toda la colectividad, donde se incluyen también a los miembros de la Casa Real. ¿Por qué los españoles no podemos conocer los sueldos de sus miembros? ¿Por qué no tenemos derecho a saber qué tipo de declaración de Hacienda realizan? ¿Por qué ignoramos quién paga por sus trajes, sus servicios sanitarios y educativos -porque no han pisado un colegio público en su vida-? Sencillo, porque el presidente del Congreso de los Diputados considera que se tratan de "materias ajenas a las competencias del Gobierno", según apunta en su  negativa a responder a esta batería de preguntas. Y si no es tarea "exclusiva" del Gobierno, ¿de quién es? ¿Sobre quién descansa la responsabilidad de que los españoles sepamos qué hacen los monarcas impuestos por ley y antidemocráticamente al pueblo?

Algunas fuerzas políticas como ERC lo intentan una y otra vez, no sólo con cuestiones relacionadas con los Presupuestos Generales y el dinero que se 'pule' la Casa Real, sino con asuntos aún más espinosos, como la posible complicidad en el caso Nóos o la "simpatía" por el golpe del 23-F -hoy es su aniversario-, según fuentes más que solventes. De hecho, no es la primera vez que se cuestiona el papel del Borbón entonces; intelectuales como Cercas ya lo han expuesto numerosas veces.

Ante todos esos requerimientos, que no son más que la transparencia mínima que requiere una verdadera democracia madura, los españoles nos encontramos con el blindaje del Gobierno y la opacidad de la Casa Real. Y en este punto, surge otra tarea, que no es exclusiva como la de juzgar, más bien al contrario, es colectiva: desconfiar. Por norma general, todo el mundo desconfía cuando se le oculta información que debería ser inocua... si se oculta, problamente es porque no es tan inocua. El rey debería revisar su lista de exclusividades y las de su familia porque la opacidad no es una de ellas.

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