Al PP le escuece el TC

El Tribunal Constitucional (TC), ese tan denostado por la ex presidenta de la Comunidad de Madrid, Esperanza Aguirre, por fin ha avalado el matrimonio homosexual. Siete años le ha hecho falta a los magistrados para un materia clave, básica para dar seguridad jurídica y libertad a miles de personas en España. Eso da una idea muy clara del gravísimo problema que tenemos en España con la Justicia -desde la llegada de Gallardón y sus reformas aún más-, de cómo en este ámbito ha sufrido la falta de inversión pública para su modernización mientras se construían aeropuertos o centros de convenciones palaciegos. Si el TC se mueve de un modo tan esclerótico, imagínense lo que le sucede a los tribunales del Poder Judicial, ya desbordados con tantos desahucios.

De manera paralela, resulta interesante ver la cara de escozor contenido de buena parte de los dirigentes populares. Sería revelador poder escuchar a unos cuantos de ellos en una sobremesa, de esas que a buen seguro se marcan con su whisky a precio de oro y sus puros habanos de una Cuba que tanto odian. El que no frena su naturaleza lenguaraz es Benigno Blanco, cuyo nombre es toda una paradoja, pues el tipo es maligno. No puede decirse otra cosa de quien por el fallo del TC de ayer dude de la Constitución. De la Constitución, nos sobran los motivos para dudar, pero por muchas otras cosas de injusticia social y sobre las que el Foro de la Familia nunca se ha preocupado.

Ayer, aunque tardío y a pesar de que algunos resabidillos como Galli se marcaran reflexiones absurdas por hacerse notar (quizás se expresó mal, siempre queda ese recurso), fue un gran día. La Marca España que tanto preocupa a Rajoy y los suyos se quitó una buena capa de roña. Lo malo es que aún queda mucha por raspar.

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