La prostitución universitaria se dispara en Reino Unido tras las políticas de austeridad


El número de estudiantes universitarios que recurren a la industria del sexo para costearse sus estudios se ha disparado en Reino Unido. Así lo pone de manifiesto un reciente estudio llevado a cabo por la Universidad de Kingston, que revela que las universidades reciben anualmente entre 103 y 355 millones de libras procedentes de actividades ligadas al sexo, desde bailes eróticos o barras americanas a servicios de compañía o prostitución.

Ron Roberts, el catedrático de Psicología en la Universidad de Kingston que ha dirigido esta investigación, lleva años estudiando el fenómeno y asegura que “la situación ha empeorado significativamente en el último período”, con más de un 6% de los universitarios –en su mayoría mujeres- recurriendo al sexo como fuente de financiación para costear sus estudios.

Fuentes del Colectivo Inglés de Prostitutas confirman las palabras de Roberts, apuntando que “en el último año se ha doblado el número de llamadas telefónicas que recibimos en nuestra línea de ayuda en Londres, protagonizadas por estudiantes que han recurrido a la prostitución”.

La subida en el precio de las matrículas universitarias ha sido uno de los desencadenantes de este incremento. En Reino Unido, la práctica habitual es solicitar a los bancos préstamos personales para poder pagar la Universidad, de manera que si el estudiante tiene la fortuna de comenzar a trabajar tras licenciarse –también son práctica habitual las becarías sin remuneración con compromisos de permanencia- aun deberá reservar durante unos cuantos años buena parte de su nómina para pagar el préstamo. Así, no son extraños los casos en los que al finalizar la carrera los estudiantes acumulan deudas que superan las 50.000 libras.
El estudio liderado por Roberts revela que dos terceras partes de los universitarios están endeudados, de los cuales, únicamente un 5,5% ya lo estaba antes de comenzar sus estudios. Ante esta situación, los estudiantes consiguen con el sexo un modo de vida que difícilmente podrían costear de otro modo. Roberts indica que frente a la media de 650 libras semanales que puede conseguir una trabajadora del sexo, un trabajo convencional tan sólo reporta 155 libras semanales de media.

En este sentido, el Sindicato Nacional de Estudiantes (NUS) denuncia que la brecha entre las ayudas estatales y el coste de estudiar una carrera universitaria fuera de Londres se ha incrementado hasta las 8.566 libras. Así, un estudiante de entre 18 y 20 que gane un sueldo medio de 4,98 libras a la hora, tendrá que trabajar durante todo el año, sin vacaciones, 34 horas semanales para poder hacer frente a este coste, lo que deja poco tiempo no sólo para estudiar sino, incluso poder asistir a las clases.

La oferta y la demanda 
La explosión de internet ha simplificado extraordinariamente el modo en que los estudiantes se acercan a la industria del sexo, sin necesidad de acudir a clubs o locales de alterne. Con todo y a pesar de los concursos de camisetas mojadas, el sexo telefónico o el cibersexo, lo más habitual es el baile erótico, seguido del striptease y servicios de compañía. El estudio indica que tres de cada diez estudiantes conoce directamente a algún compañero que trabaja en la industria del sexo habitualmente para pagar su carrera.

Otro estudio similar de finales del año pasado a cargo de la Universidad de Leeds confirma el boom que han experimentado los clubs de striptease en los últimos años. Un crecimiento en el que la incorporación de estudiantes universitarias tiene mucho que ver, pues un tercio de las bailarinas se desnudan para poder pagar su formación.

Sin embargo, este superávit en la demanda de empleo ha hecho que la industria del sexo aproveche la coyuntura y los sueldos hayan caído en picado. Así lo indica la directora del estudio, la profesora Teela Sanders, que asegura que se ha pasado de cobrar 284 libras por turno a 232 libras. Cifras que requieren de muchos turnos, puesto que las bailarinas pagan al club una cuota de 200 libras cada noche por bailar en su pasarela, más una comisión del 30%. Sanders asegura que “bailes que antes costaban 50 libras ahora tan sólo cuestan 10”, lo que propicia que “el 70% de las entrevistadas alguna vez haya terminado el trabajo sin ver una sola libra”. 

Además y aunque Sanders asegura no haber detectado indicios de tráfico humano o prostitución organizada, la disciplina en algunos de estos locales es rígida, multando con 100 libras a las mujeres que lleguen tarde, coman chicle o utilicen el teléfono móvil durante el trabajo.

Indefensión y capitalismo 
A pesar de su posición en la Universidad de Kingston, el catedrático Roberts se muestra muy tajante al afirmar que “los estudiantes no tienen voz, no están representados absolutamente por nadie”. Desde su punto de vista, en la raíz del problema se encuentra el capitalismo, puesto que “las Universidades se han convertido en corporaciones y no les preocupa los más mínimo el bienestar de los estudiantes, sólo el negocio que generan”. El profesor sostiene que “abordar el problema supondría perjudicar su imagen y, con ello, su negocio”. 

Roberts tampoco considera que ni políticos ni sindicatos de estudiantes estén defendiendo a los estudiantes en este asunto. De hecho, su estudio revela que un 53% de los universitarios considera que el NUS podría hacer mucho más para apoyar a los alumnos que recurren al sexo para poder seguir estudiando. “Muchos de los representantes en este sindicato tienen aspiraciones políticas y, dado que los partidos no atajan el problema, ellos tampoco”. 

A pesar de ello, desde el Centro de Justicia Criminal y Criminología de la Universidad de Swansea, la profesora de Tracey Sagar acaba de arrancar un proyecto de consejo y apoyo a trabajadoras del sexo estudiantes de Gales. La iniciativa se extenderá durante tres años y cuenta con fondos estatales de casi medio millón de libras. Sagar confirma las acusaciones de su colega al afirmar que “las universidades no están abordando este problema, no está en el radar de las organizaciones de apoyo dentro de la Educación”. 

Apadrina un estudiante 
En las última semana, el asunto de la prostitución universitaria ha cobrado fuerza en la opinión pública británica después de que el diario The Independent destapara la web SponsorAScholar (Apadrina un estudiante) –ahora fuera de servicio- que ofrecía hasta 15.000 libras al año a cambio de favores sexuales. Antes de su cierre, la página web presumía de haber conseguido que 1.400 mujeres de entre 17 y 24 años hubieran financiado sus estudios gracias a hombres de negocios ricos en busca de “aventuras discretas”. La página utilizaba un nombre falso de compañía y un número de IVA perteneciente a la compañía de contactos Match.com.

El diario llegó a grabar con una cámara oculta un vídeo en el que un asesor de la web invitaba a la reportera, haciéndose pasar por estudiante, a acudir a un piso cercano para una “evaluación práctica” en la que poder comprobar “el nivel de intimidad” al que está dispuesta a llegar. Una cuestión de “control de calidad”, según aseguraba el asesor en la cinta.

Esta página web ofrecía pagar el 100% de las matrículas universitarias a cambio de sesiones de dos horas con hombres, en habitaciones de hotel o apartamentos privados, hasta cuatro veces por trimestre. Desde el NUS lamentan que haya “quienes exploten la pobreza y las dificultades financieras de las estudiantes y las sexualicen, haciendo dinero de mujeres que buscan una educación”. 

(Reportaje en Público, Diciembre 2012)

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