A la caza de energía con infrarrojos


Federico Flórez es el director general de Sistemas de Información e Innovación (CIIO) del Grupo Ferrovial. Hace poco tuve oportunidad de escucharle hablar de innovación y conocer la política que tiene la multinacional española al respecto. "Los márgenes en nuestro negocio son muy pequeños, por lo que es importante ser muy eficientes", avanzaba en su intervención.

Por este motivo, Ferrovial ha puesto en marcha una estrategia de innovación que implica a toda la organización y que tiene como máxima que "lo gastado en innovación tiene que ser estratégico para el negocio". Flórez explicó que todos los años, cada uno de los negocios que componen el Grupo Ferrovial han de definir sus propios retos (más allá de ganar más dinero) y en función de los mismos son los propios empleados los que sugieren proyectos de innovación.

En la última oleada, el CIIO de la compañía recogió nada menos que 700 ideas, de las que una vez depuradas se arrancan alrededor de 100 proyectos piloto. No todos llegarán a término: los proyectos elegidos y puestos en práctica dentro de la compañía rondan la treintena. "Nuestro objetivo es 'cargarnos' cuanto antes las ideas para así", apunta Flórez, "generar nuevas".

A esta actividad innovadora en el seno de la organización se suman, además, sus acuerdos con el Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT) o sus acuerdos con startups para lo cual "vemos entre 100 y 200 empresas". Según Flórez, la inversión anual que destina la compañía a innovación ronda los 50 millones de euros que, en realidad, es un 0,6% de su facturación (8.166 millones de euros) o un 6,8% de su beneficio neto (727 millones de euros), como ustedes quieran. Sólo su ex consejero delegado, Joaquín Ayuso, se embolsó a su salida en 2012 un 20% de la cantidad que Ferrovial invierte en innovación y los sueldos de sus actuales presidente y consejero delegado suman prácticamente un 13% (casi 6,5 millones de euros). 

Eficiencia energética

Sea como fuere, Ferrovial innova y un ejemplo de ello es lo que está haciendo para detectar fugas de energía en los edificios. En 2010 se firmó un acuerdo con el MIT para desarrollar proyectos en las áreas de infraestructuras y ciudades inteligentes, para lo cual Ferrovial destinó 5 millones de euros (sí, menos de lo que ganan su presidente y consejero delegado juntos). Entre los proyectos que se gestaron -cuya duración media era de dos años-, destacaban el desarrollo de un software automático para la identificación de los diez fallos más comunes en el consumo energético de los edificios y el escaneo infrarrojo de edificios.

En el primero de los casos, la colaboración se realizó con el Building Technology & Mechanical Engineering Department del MIT y derivó en SATESO, un software capaz de recopilar toda la información de los edificios, contrastarla con predicciones informatizadas y, a partir de ahí, señalar los puntos de mejora. Los ahorros en el coste de energía se pueden cifrar entre un 20 y un 30%.

En el caso del escaneo infrarrojo, Ferrovial cuenta con BuScan, esto es, "coches repletos de sensores de infrarrojos que circulan por las ciudades de noche y van sacando fotos nocturnas de todos los edificios", cuenta el CIIO. Al día siguiente, "se realizan informes de fugas de energía y en base a los ahorros que se pueden conseguir, financiamos proyectos", sostiene.

Cuando la plataforma móvil analiza las imágenes recogidas, las cruza con las de la base de datos y determina los principales puntos de interés para la reparación y ahorro energético, basado en el mejor retorno de la inversión necesaria. No en vano, este sistema reduce mucho el coste de auditorías y mejora el diagnóstico energético de los edificios en los que los sistemas de calefacción y aire acondicionado están a la cabeza en cuanto a pérdida de energía.

La herramienta está basada en la tecnología de Resolución Super Kinética y ya ha ayudado a dimensionar las pérdidas energéticas, su coste asociado y los trabajos necesarios para su rehabilitación tanto en España como en Reino Unido. En esencia, una manera rápida y eficaz de localizar, no sólo esas pérdidas de energía, sino también fallos y deficiencias en el aislamiento térmico (en ocasiones ausencia del mismo), fugas de aire o humedades en cubiertas y muros interiores y exteriores del edificio, entre otros. Tanto es así que algunas compañías -mucho más pequeñas que Ferrovial-, como EspañaITE, ya llevan tiempo aplicando estas técnicas de termografía para realizar sus inspecciones técnicas de edificios o las certificaciones de eficiencia energética que, al fin, son obligatorias en España.

(Fotos de termografía: EspañaITE)

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