Wikipedia para robots


Un reciente informe de la consultora Forrester Research pronostica que para el año 2025, los humanos trabajaremos mano a mano con los robots. La visión del analista JP Gownder dibuja un futuro en el que los autómatas transformarán la manera en que trabajamos, más que poner el énfasis, directamente, en cómo robarán nuestros puestos de trabajo sustituyéndonos en ciertas tareas.

El gasto en robótica, desde luego, irá in crescendo según la consultora BCG, rozando para ese horizonte de 2025 los 67.000 millones de dólares, especialmente en la industria (24.400 millones) y en el ámbito militar (16.500 millones).

Según sus previsiones, aunque de aquí al 2025 alrededor de un 16% de los puestos de trabajo desaparecerán (unos 22,7 millones) como consecuencia de las nuevas tecnologías de automatización, también se crearán cerca de un 9% más de puestos, especialmente en tareas de reparación y mantenimiento de estos robots. Con todo, el déficit de empleo que dejará tras de sí la llegada de los autómatas.

A pesar de tratar de trasladar esa visión optimista, lo cierto es que en tan sólo cuatro años, el estudio de Forrester prevé que los robots, el software y la automatización se hagan con cerca del 25% de las tareas actuales, en especial en sectores como atención al cliente, construcción, ventas, inmobiliarias o dependientes de tiendas.


¿Se producirá esta sustitución especialmente en tareas de riesgo? Pues vistas las predicciones de Forrester está claro que no y, de hecho, un buen ejemplo es el hotel Aloft de Sana Francisco, que ya ha sustituido a los humanos por robots para realizar el servicio de habitaciones. Es sólo un ejemplo, como lo es también el robot de los almacenes Lowe en EEUU que guía al cliente a lo largo de la superficie comercial hasta el lineal de producto que busca.

En algunas industrias como la del motor, ya está muy extendido el uso de robótica en las cadenas de montaje, lo que no implica necesariamente que los accidentes laborales hayan desaparecido. Una prueba de ello es la reciente muerte de un empleado en una fábrica de Volkswagen en Alemania, cuando quedó atrapado entre un brazo robótico y una plancha de metal. Aunque las estadísticas no son muy abultadas, lo cierto es que desde el año 2000 en EEUU ya se han producido cerca de una veintena de accidentes mortales similares.

Botellas flotando

Sin embargo, antes de que se produzca esta sustitución, lo cierto es que los robots habrán de aprender cómo realizar un buen número de tareas que para los humanos resultan muy sencillas. Para contribuir a esta meta, nueve universidades europeas se han unido en RoboHow, un programa financiado por la Unión Europea (UE), para crear una Wikipedia para robots.


La universidad alemana de Bremen (UNIHB) lidera este proyecto en el que ya se lleva trabajando más de tres años. Uno de las campos experimentados hasta la fecha es el que se refiere a cocinar unas tortitas, algo muy sencillo para un humano pero que para un robot supone un reto: el sólo hecho de verter la tortitas en la sartén o darles la vuelta con la espátula es un auténtico desafío para la movilidad robótica y su ‘sentido común. Para ayudarles a imitar los movimientos, los investigadores les toman de las manos y guían sus movimientos como si fueran niños pequeños.

Otra de las grandes dificultades a las que se enfrentan los robots es la profundidad de visión, de la cual carecen. Esto implica que si un robot tiene delante una mesa con una botella de cristal encima lo que verá en realidad es una mesa y una botella flotando en el aire.

¿Cómo se puede resolver esta problemática? Creando un sistema de percepción mejorado conectado a una base de datos de instrucciones. De esta manera, cuando el autómata vea la botella de cristal, entenderá las propiedades de éste y concluirá que la botella está encima de la mesa.

Los primeros avances de este sistema de RoboHow fueron presentados hace unos meses en la 14ª International Conference on Autonomous Agents and Multiagent Systems (AAMAS), realizando demostraciones tanto del sistema de percepción como de OpenEase, la base de datos gratuita y online que han creado con las instrucciones.

Esta base de datos también contribuye a que cualquier investigador de robótica pueda compartir sus últimos desarrollos, encaminados no sólo a volcar estas instrucciones de acción sino, además, a plantearlas de un modo que el robot las pueda entender, sirviendo de base para el desarrollo de la Inteligencia Artificial.

Los trabajos de investigación de este equipo de nueve universidades parecen romper con las predicciones de Forrester pues aún queda mucho camino por recorrer para que los robots nos sustituyan en tareas tan básicas como cambiar una bombilla, algo realmente complicado para un autómata hoy en día.

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