Ni todos Barcelona, ni todos España

Tras los terribles atentados vividos en Cataluña, en las redes sociales, incluso alrededor de las personas a pie de calle, se ha generado un sentimiento generalizado de unidad. Bajo premisas como "Todos somos Barcelona", imitando eslóganes ya utilizados en otros atentados europeos -fuera del Viejo Continente, esa unidad se diluye-, la gente ha hecho piña, se manifestado, ha guardado minutos de silencio y se ha entragado al clic de ratón con más compulsión de la habitual.

Esta unidad, sin embargo, no es más que un efecto óptico. No existe tal unidad, más allá del efecto embriagador y contagioso que tienen unos asesinatos particulares.

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1 comentario:

  1. Yo estoy contigo, pero nos falta ser capaces de explicar las cosas, reaccionamos de manera rápida y visceral y reducimos los hechos a eventos únicos. En Medicina utilizamos aproximaciones multisistémicas o multifactoriales si queremos "de verdad" abordar un problema; en pocos casos el problema es únicamente biológico. Curiosamente, la pobreza es el factor más importante de la enfermedad. En Barcelona, en vez de ponernos en un comportamiento unitario de rechazo y unidad (que también, de rechazo al terrorismo y de unidad contra él), deberíamos elevar las anclas del análisis: y esto debería incluir las cuestiones educativas y de integración o exclusión cultural, las cuestiones económicas, y las cuestiones institucionales, incluidas las políticas internacionales y sus consecuencias, y las transacciones internacionales alrededor del negocio armamentísitico y de los apoyos incomprensibles a determinados negocios con países por todos de sobra conocidos. Quizá en nuestro análisis algo de lo dicho no resulte implicado, o quizá sí, y así podamos entender mejor los componentes causales, y las posible vías de solución.

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