Manga ancha con la explotación

Cada  día, miles de personas trabajadoras son explotadas en España. Ya no es sólo que la precariedad campe a sus anchas generando situaciones en las que dos o tres empleos no garantizan salir de la pobreza, sino que el empresariado defrauda. ¿Qué hace el Gobierno? Enviarle cartitas de advertencia, en lugar de hacer caer sobre él todo el peso de la ley. Bienvenidos a la esclavitud del siglo XXI.

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