El Primero de Mayo como fiesta de cumpleaños de Moreno Bonilla

 Manifestación del Primero de Mayo en Madrid en 2024. - Fernando Alvarado / EFE

Málaga es la ciudad escogida este año por UGT y CCOO para celebrar la manifestación nacional por el Primero de Mayo, con motivo del Día Internacional del Trabajo. Con el lema 'Derechos, no trincheras', quienes se lancen este viernes a las calles reivindicarán no sólo mejoras laborales, sino también sociales, como el derecho a la vivienda. Por eso Málaga es la elección perfecta para esta masiva manifestación: representa todo lo que no hay que hacer.

La descentralización de los actos nacionales siempre es una muy buena noticia. La capitalidad de Madrid no debe hacer imperativo que acoja siempre los grandes actos, algo de lo que afortunadamente ya han tomado nota desde hace años citas culturales como los Premios Goya, por ejemplo. En el caso del Primero de Mayo, haber seleccionado una ciudad como Málaga, donde la precariedad campa a sus anchas y la especulación inmobiliaria ha destruido los barrios y expulsado a sus habitantes es, sin duda, la elección más idónea.

Se da la circunstancia de que precisamente el 1 de mayo comienza oficialmente la campaña electoral de las elecciones andaluzas del próximo 17 de mayo y que es el cumpleaños del presidente de la Junta de Andalucía, Juan Manuel Moreno Bonilla (56 años). El líder del PP andaluz debería estar más que encantado de que la manifestación del Primero de Mayo tenga lugar en Málaga que, además, es la ciudad donde se crio, aunque nació en Barcelona.

La ‘fiesta de cumpleaños’ que le han montado UGT y CCOO debería ilusionar a Moreno Bonilla, porque, ¿acaso hay algo más bonito que ver a tu ciudad, tu región, reclamar causas tan nobles como un trabajo y techo dignos? Sin embargo, algo me dice que no es el caso, pues detrás de que Málaga sea tristemente el mejor de los escenarios para estas protestas están en gran medida las políticas ejercidas por el PP y, específicamente, por Moreno Bonilla.

La Junta de Andalucía es una de las comunidades autónomas insumisas con la Ley de Vivienda de España, de modo que se ha negado a declarar zonas tensionadas y a limitar el precio de los alquileres. De hecho, la ley de vivienda autonómica que ha aprobado vuelve a caer en el error de priorizar casi exclusivamente el ladrillazo. Málaga, concretamente, es una de las ciudades dónde más se han disparado los precios, obligando a los privilegiados que aún pueden vivir aquí a dedicar el 60% de su sueldo, pese a que todas las recomendaciones socioeconómicas desaconsejan que se supere el 30%.

Y eso nos lleva directamente a la cuestión laboral, eje principal de las movilizaciones del Primero de Mayo. La clase trabajadora cobra en Andalucía una media de 4.523 euros menos que el promedio de España. La brecha salarial entre hombres y mujeres se sitúa en el 26%, alejada de la media estatal que se ubica en el 23,2%. Otro dato demoledor: casi el 47% de los salarios en Andalucía están por debajo del Salario Mínimo Interprofesional (SMI). Con estos datos nos sorprende que Cáritas denuncie que dos millones de andaluces vivan en la exclusión, prácticamente una cuarta parte de la población.

¿Cómo es posible que la Comunidad Autónoma sea uno de los motores turísticos del país y toda esa riqueza no se revierta en la clase trabajadora? Sencillo, porque es un motor gripado, en el sentido de que mientras desde el Palacio de San Telmo se sientan las bases para revolucionarlo cada vez más, pisando el acelerador, ni se preocupa por que sea un turismo sostenible y mucho menos por que los beneficios que genera se repartan entre quienes los hacen posible.

Por otro lado, tendemos a pensar asuntos como sueldo y vivienda en términos urbanitas, olvidando que regiones como Andalucía, se vive en gran medida del campo y la pesca. Ampliar la mirada hacia estos frentes también convierte a Málaga en el escenario ideal de la manifestación del Primero de Mayo.

Las políticas de Moreno Bonilla están acelerando la despoblación de Andalucía, donde más de la mitad de su población vive en apenas una treintena de ciudades, sobre todo áreas superpobladas como la Costa del Sol o el Valle del Guadalquivir. La hemorragia poblacional que se está dando en el 80% del territorio andaluz está cavando la fosa de la región. Más de la mitad (54) de los 103 municipios de Málaga es prioritaria por la despoblación, ante la pasividad de la Junta o de la Diputación Provincial de Málaga. La situación en el resto de provincias no es mucho mejor: Granada con 113, Almería con 75, Jaén con 74, Córdoba con 50, Huelva con 46, Cádiz con 20 y Sevilla con 38. Del total de 785 municipios que hay en Andalucía, 470 son municipios prioritarios por la despoblación.

Ello no sólo se debe a que la Junta de Andalucía los haya abandonado a su suerte en servicios tan esenciales como la educación o la sanidad pública, es que también en este ámbito ha favorecido a la especulación en detrimento de los pequeños agricultores y ganaderos. Si ya desde Europa la PAC (Política Agraria Común) es más que errática, el espacio que dedican los presupuestos de Moreno Bonilla a los pequeños productores es ínfimo.

Por otro lado, la educación es un pilar básico inseparable del trabajo y también en esta materia Moreno Bonilla está lapidando el futuro andaluz. Si los y las jóvenes en Andalucía ya están sufriendo el paro, la temporalidad y la parcialidad, cuando intentan formarse para estar mejor preparados, se topan con una Formación Profesional (FP) privatizada, con plazas insuficientes para el hambre de conocimiento que hay, y una universidad pública estrangulada financieramente mientras se premia a las iniciativas privadas, pasándoles por alto requisitos académicos.

Con este escenario, celebrar por todo lo alto los 56 años sólo está justificado si formas parte de la élite que está sacando tajada de tamaño desbarajuste. De otro modo, cualquier persona decente en la posición de Moreno Bonilla aplaudiría el Primero de Mayo en Málaga pidiendo perdón y haciendo propósito de enmienda. Claro que, ¿quién le creería, más aún en plena campaña electoral?

(Artículo en Público

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