Los incendios se apagan en las urnas
Juan Manuel Moreno Bonilla (PP) ha pasado del Kilómetro Sur a estar en punto muerto. Este jueves se constituye el nuevo Parlamento de Andalucía, habiendo pasado más de 20 días sin que hasta hace dos días el PP hubiera iniciado conversaciones con Vox para allanar su investidura; ni siquiera ha contactado con ninguna formación para constituir la Mesa de la cámara. Da igual, el desenlace se conoce de antemano: pasará por el aro de Vox. Lo mismo sucede con su gestión forestal: está en punto muerto. Andalucía arde y también se sabía de antemano.
En cuestión de unas pocas semanas, la provincia de Huelva ha sufrido el azote del fuego. ¿Saben quién es el único de los cinco principales partidos de Andalucía que en su programa electoral ni siquiera mencionaba el Infoca? El PP. Repasados todos los programas, incluso sorprende admitir que la extrema derecha sí lo cita y tanto los dos partidos de izquierda (Por Andalucía y Adelante Andalucía) como el PSOE contemplaban la dotación suficiente de recursos.
Nadie se lee los programas electorales. Básicamente se confeccionan para que los medios de comunicación puedan hacer recopilatorios y comparativas de medidas, pero es mínimo el porcentaje de votantes que ni siquiera hojea los programas. Sin embargo, esta vez resultaba muy sencillo saber que, tras ocho años en el gobierno, Moreno Bonilla sigue sin hacer los deberes en materia forestal. Ya no es sólo que CGT, el sindicato mayoritario en el Infoca, lleve meses y meses denunciando la precariedad del dispositivo contra incendios, es que cuatro días antes de las elecciones los bomberos forestales protagonizaron una concentración, ataviados con sus monos, con sus palas, con sus gomas… para que toda Andalucía se enterara.
No sólo reclamaban mejoras salariales, que se respete la antigüedad y la estabilización de la plantilla, pues alrededor de 700 bomberos son despedidos cuando concluye la campaña de verano. Había mucho más. Faltan recursos y tanto el monte como quienes viven en el ámbito rural están en peligro. Todavía no se había activado el nivel de Alto Riesgo en Andalucía y sólo en mayo se registraron 14 incendios de consideración. Va a ser un verano muy caliente.
¿Recuerdan el incendio que se produjo en Almonte a finales de mayo, con el que al consejero de Sanidad, Presidencia y Emergencias en funciones, Antonio Sanz, tanto le costó verbalizar que ardía Doñana? Pues ya entonces, CGT denunciaba que el dispositivo Infoca estaba desmantelado con más de 400 vacantes sin cubrir. En aquel incendio faltaron medios físicos y humanos, lo que obligó a realizar turnos de hasta 20 horas en algunos casos por no tener relevos. Incluso hubo vehículos, denuncia el sindicato, que se quedaron varados en la arena porque, sencillamente, no se licitaron los adecuados.
Los vecinos y vecinas de Almonte vieron cómo se quemaban cientos de hectáreas que, quizás, podría haberse evitado. Advertidos estaban, aunque no se leyeran el programa electoral, pero el pasado 17 de mayo, el PP arrasó en Almonte. Unos días después, sería el fuego el que lo arrasara. Esta semana, las localidades onubenses de Gibraleón, Villanueva de los Castillejos y San Bartolomé de la Torre también están asistiendo a cómo se calcinan más de 3.000 hectáreas, mientras el sindicato mayoritario de Infoca vuelve a denunciar que los retenes siguen incompletos. El propio Sanz ha admitido que existe demasiado combustible -por no realizar el debido cuidado de los montes- y ha tenido que pedir de nuevo el auxilio de la UME, creada en 2005 por el PSOE pese a las encendidas críticas del PP. En las dos últimas localidades, los socialistas le pasaron por encima al PP en las elecciones autonómicas, pero a estas alturas esto tampoco es consuelo, tan sólo sirve para poder decir que no se premió en las urnas a quien lleva ocho años sin cumplir con su cometido.
El verano pasado, especialmente en Galicia y Castilla y León el fuego devoró los montes y se cobró vidas humanas. Aquella tragedia sirvió para visibilizar en toda España la pésima gestión forestal en la práctica totalidad del territorio nacional y la precariedad de los bomberos. Un año después, allá donde más evidente fue la gestión deficiente, los votantes han vuelto a premiar al PP, con un Alfonso Fernández Mañueco sometido a Vox. A tal punto los bomberos forestales de Castilla y León se temen lo peor que, incluso, han creado una ONG llamada SOS Wildfire con la que imparten cursos intensivos a los vecinos y vecinas para defender a sus poblaciones de los incendios forestales. Lo hacen, además, con financiación de una fundación de Suiza, ni un euro de la Junta de Castilla y León.
Quienes ven ahora, o verán este verano, arder sus montes deberían reflexionar sobre el sentido de su voto para futuras elecciones. ¿Merece la pena confiar de nuevo en quien, tras años de gestión, continúa siendo objeto de denuncias por parte de los que se juegan la vida en la lucha contra el fuego? De lo que podía suceder en Andalucía, al menos en esta campaña estival, se puede afirmar categóricamente que los bomberos de Infoca advirtieron días antes del 17-M. Ya está pasando. Cosa distinta es que no se prestara oídos o ni siquiera importara. Y mucho me temo que va a pasar en otros puntos de España.
(Artículo en Público)

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