Madres influencers al servicio de Instagram
En internet poco de lo que sucede es casual. De un tiempo para acá, han comenzado a surgir madres influencers que predican en las redes sociales con su ejemplo. La eclosión de estas mamás tiene mucho que ver con una estrategia comercial por parte de Meta (compañía matriz de Instagram) para paliar la mala publicidad que ha generado el daño que estas plataformas están infligiendo en nuestros menores. Así lo pone de manifiesto una investigación realizada por Tech Transparency Project (TTP).
En España contamos con un buen plantel de estas mamás predicadoras, algunas de ellas con cerca de un millón de seguidores, cuyos perfiles lógicamente no desvelaré porque no tengo ningún interés en hacerles publicidad. La investigación realizada por TTP, organismo integrado por periodistas, académicos, responsables políticos y ciudadanía, sostiene que Meta ha desplegado un ejército de madres influyentes en las redes sociales para dar garantías de cuán seguras son éstas y disipar temores sobre sus efectos en la salud mental, especialmente en adolescentes.
TTP describe cómo Meta invita a estas madres a eventos en los que se les presentan los mensajes claves en cuanto a seguridad de las redes para menores y, posteriormente, ellas los difunden, a menudo como contenido patrocinado con las etiquetas #MetaPartner o #InstagramPartner.
Este discurso contrasta con los miles de litigios abiertos contra Meta o la larga lista de casos publicados en los que menores terminaron siendo víctimas, de un modo u otro, de lo que se cuece en las redes. De hecho, el uso inadecuado de la tecnología ha estado implicado en el 62,7 % de los casos atendidos por las Líneas de Ayuda ANAR durante 2025. Las plataformas pretenden controlar la narrativa y se han buscado nuevas cómplices para ello que, en muchos casos, se llenan los bolsillos. En algunos casos, estas colaboraciones con transacción económica también implican a figuras del ámbito sanitario.
Las revelaciones de este estudio también abordan cómo Meta apoya a los legisladores que, en algunas jurisdicciones, pretenden trasladar la responsabilidad de la verificación de edad de menores a las tiendas de aplicaciones. De este modo, la propietaria de Facebook o Instagram se sacude la responsabilidad y señala directamente a Google Play para Android o App Store para iOS (Apple), en un intento añadido por quedar al margen en última instancia si un menor sufre una desgracia motivada por el entorno digital.
La investigación realizada por TTP pone los pelos de punta por el nivel, no tanto por la sorpresa -que no la hay, pues de las tecnológicas se esperan estas conductas-, sino por el nivel de detalle de casos descritos. Como sucede en la corrupción política, ésta no se consuma sin la participación de dos actores: el corruptor y el corrompido. En este caso, el corruptor vendría encarnado por Meta, pero sobre quienes no se suele poner el foco es en la otra parte, en este caso, las madres influencers.
Este año, la periodista Fortesa Latifi ha publicado el libro Like, Follow, Subscribe en el que aborda este perfil de padres y madres influencers en su más amplio espectro y cómo en ocasiones ponen en riesgo la salud de los menores, incluso a sus propios hijos o hijas a las que exhiben por un buen puñado de dólares.
Los medios de publicación han de ir ampliando sus miras desde diferentes puntos de vista. El uso de diseños adictivos y la poca efectividad del control de contenidos ha estado encima de la mesa en numerosas ocasiones, pero ahora también urge que se dé eco a hallazgos como los de TTP. Aunque durante mucho tiempo los efectos del scroll infinito han sido ignorados, ya llevan tiempo siendo expuestos. Se trata de esa navegación sin interrupciones en la que el contenido se carga a medida que uno avanza hacia abajo, sin necesidad de cambiar de página y reteniendo así al usuario.
Lo que no resulta tan evidente son las prácticas maquiavélicas de algunas plataformas, como las que ha destapado TTP, encaminadas a dominar un discurso para no dañar su reputación, aunque haya sobrados motivos para ello. Ya no es sólo que no se expongan a la luz pública, sino que además algunos medios de comunicación realizan infames reportajes sobre mamás influencers, contribuyendo a amplificar los efectos nocivos.
Corren malos tiempos para pedir a las personas una mirada crítica, pero no por ello me resisto a dejar de hacerlo. Cuando naveguen por internet, miren más allá de lo que les dice un busto parlante y no se dejen manipular. Cuestiónense quién, cómo y por qué alguien les cuenta algo y, muy especialmente, si quien se beneficia de lo que dice le paga por ello. Tan sencillo y, habitualmente, tan complicado como eso.
(Artículo en Público)

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