Lista negra de 'sin papeles' en Vic

El ayuntamiento de Vic ha tenido hoy el dudoso honor de ser quien me amargara aún más el café de tarde. Su primer teniente de alcalde, Xavier Solà (CiU), imagino que aún escocido porque el Estado le obligara a retirar sus prácticas ilegales xenófobas en cuanto al empadronamiento de inmigrantes, ha hecho un anuncio que define muy bien su modo de hacer política: el ayuntamiento informará  "caso por caso" a la Delegación del Gobierno en Cataluña de los inmigrantes empadronados en la ciudad que se encuentren en situación irregular en España y que "no tengan los requisitos de residencia legales".

El motivo, según Solà, es no "prevaricar por omisión" y seguir lo dictado por las indicaciones de la Unión Europea. Me sorprenden mucho este tipo de anuncios. Si uno va a la web del ayuntamiento de Vic a leer en catalán -sí, no se puede en español, por lo que los ciudadanos de Vic, incluso catalanes, que no sepan catalán sufren tremenda discriminación- la nota de prensa en cuestión,  lo primero que percibe es la carencia de afecto que debe de tener el alcalde Josep Maria Vila y el resto de su equipo; de otro modo uno no se explica ese afán de protagonismo a la hora de exhibir su foto a, prácticamente, toda la pantalla, dejando una ridícula columna al texto.


Quizás, es que uno es demasiado idealista, pero se me antoja más humano, honesto, inteligente y práctico, anunciar políticas de integración para inmigrantes, medidas para perseguir a los empresarios que explotan ilegalmente a los sin papeles. ¿Se imaginan los ingresos que podrían conseguirse de, por un lado, la sanción millonaria al empresario -pueden pedir un crédito a Bancaja, que si hay para Matas, todo vale- y, por otro, el refuerzo para el sistema de pensiones con una nueva cotización al legalizar al inmigrante que trabajaba como un español más, sólo que ganando la décima parte y sin protección social?

¿Saben qué es lo más gracioso de todo? Que de 2008 a 2009 la población en Vic sólo se incrementó en 880 personas, con un crecimiento vegetativo de 309, lo que no da lugar a pensar en hordas masivas de inmigrantes en Vic. Además, mientras el crecimiento de contratación general creció un 9,12% de 2009 a 2010, en el caso de los extranjeros lo hizo en un 21,69%, a pesar de que su paro creció un 46,02% frente a la media general en Vic, que se sitúa en torno al 30%. Pero, ¿y la renta familiar? "¿Están quitándonos entonces el pan, robándonos la riqueza quienes vienen de fuera?", como seguramente piensa el alcalde de Vic. Pues no dice eso la Diputación de Barcelona, cuyos últimos datos consultados hablan de un incremento de más del 6,5 de la renta familiar en Vic.

No parece, pues, que el alcalde de Vic pueda o deba preocuparse tanto por los 'sin papeles', sino por hacerlos legales. Debería hacer acto de conciencia y valorar seriamente quién sobra.
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