La juventud andaluza puede hacer historia
Llega la recta final de la campaña electoral en Andalucía y la juventud sigue huérfana de espacio en la agenda de Juan Manuel Moreno Bonilla. Los y las jóvenes han estado tan abandonadas en la agenda del popular como el medio ambiente, algo, por otro lado, que no sorprende en alguien que llevó a Doñana a salir de la Lista Verde la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN) por su intento de legalizar los regadíos ilegales.
Casi 370.000 jóvenes podrán votar por primera vez en Andalucía el próximo 17 de mayo. Eso es más del 5,5% de la ciudadanía que está convocada a las urnas. No es una cifra para tomar a la ligera, especialmente cuando el propio Moreno Bonilla apunta que cada voto cuenta para mantener su rodillo parlamentario, que él viste de estabilidad.
La cifra de jóvenes, los mismos que llevan ocho años abandonados a su suerte y a los que el PP andaluz condenó a cobrar el Bono de Alquiler Joven casi con dos años de retraso, es mucho más grande, pues esos 370.000 son únicamente los que se estrenan en ‘la fiesta de la democracia’.
Si uno hace el ejercicio de acudir al programa electoral del PP y repasa las propuestas para jóvenes por parte de la derecha, comprueba con tristeza que para lo único que los quiere Moreno Bonilla es para que sean entes productivos. Prácticamente la totalidad de sus medidas en enmarcan dentro del ámbito del empleo.
No me entiendan mal, no es que no sea importante plantear propuestas en este espacio, pero que absorban todo el programa dice poco de cuánto conoce Moreno Bonilla a la juventud en Andalucía. Más allá de medidas tan vagas y huecas como “poner a los jóvenes en el centro de nuestras políticas”, el programa del PP expone una lista de medidas para “fomentar el emprendimiento y el empleo juvenil”, “ayudas al Inicio de Actividad y la Cuota Cero para que los jóvenes menores que se establezcan como trabajadores autónomos”, impulsar “prácticas en empresas de jóvenes” o crear “un programa específico de apoyo al emprendimiento digital”.
Producir, producir, producir. Así es como el PP concibe a los y las jóvenes, como sujetos pasivos que produzcan. Punto. De las 16 medidas para jóvenes del PP, 12 están destinadas al empleo, muy ligado a que crezca el número de autónomos. Vox, por su parte, ni siquiera dedica un apartado específico en su programa para este segmento de población.
La juventud es mucho más empleo, en Andalucía y en toda España, pero eso es algo que las derechas tienden a olvidar con demasiada facilidad. Poner el foco únicamente en que sean sujetos productivos, cuando, además, desmantelan la Educación pública para que puedan formarse para ello, debería penalizarles tanto como sus preceptos penalizan el futuro de España.
En cambio, cuando uno repasa los programas de partidos de izquierda, como Adelante Andalucía o Por Andalucía, descubre que su abordaje de este segmento de población es mucho más completo y, desde luego, certero y empático. Materias como la salud mental y la prevención del suicidio, el acceso a la vivienda, la creación de espacios de reunión y actividades, el fomento de su ocio, de las actividades culturales como consumidores y como creadores, el deporte o la movilidad son solo algunas de las que acompañan a las de empleo y educación, en el ámbito urbano y en el rural.
La juventud andaluza tiene, en gran medida, la llave para cambiar el rumbo de Andalucía el próximo 17 de mayo. Romper con la abstención en este rango poblacional y votar a esa izquierda que nunca han tenido la oportunidad de gobernar Andalucía sin tener las manos atadas es un tren para el que los y las jóvenes tienen billete. Solo queda que decidan subirse.
Nunca antes quienes conforman el presente y el futuro del país han tenido tan al alcance de su mano formar parte de un hito histórico: comenzar a teñir de izquierda el mapa político de España, comenzando por Andalucía. Cada voto joven para la izquierda es una lección para todos esos partidos que se escoran o derivan a la derecha, incluido el PSOE, los mismos que los tacharon de “generación ni-ni” o “generación de cristal”.
Los y las jóvenes andaluzas pueden liderar en España una revolución social apoyándose para ello en partidos de izquierda real, elevar su voz por encima del ruido del bipartidismo y de una extrema derecha que no desaprovechará cualquier resquicio para aplastar sus libertades. La juventud en Andalucía puede formar parte de algo muy grande, convertirse en germen de un movimiento nacional como aquel 15-M del que habrán oído hablar y que puso patas arriba a todo el país. Ahora es su turno; no sólo pueden subirse al tren, pueden, además, colocarse al frente de la locomotora. Y desde el sur. Eso es hacer historia.
(Artículo en Público)

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