Los indignados ya triunfan en ayuntamientos

Hoy el café no ha sabido tan amargo como otras mañanas. Desde hace varias semanas, vengo elogiando la iniciativa de Acampada Sol de promover las Asambleas participativas por barrios, porque considero que, además de llevar al Congreso propuestas a nivel nacional, los cambios en la Democracia han de realizarse también desde abajo. Y eso pasa, inevitablemente, por los barrios, por las localidades más pequeñas, que deberían tener más agilidad y eficiencia de lo que ha venido teniendo la Asamblea General de Sol y total autonomía, pues sus resoluciones y actuaciones son propias y, en muchos casos, únicas de su entorno.

Por este motivo, cuando esta mañana me he enterado que Vecinos por Torrelodones (VxT) ha arrebatado el poder al PP en esta localidad madrileña, me ha llenado de orgullo. Admito que puede ser un espejismo, pues no conozco el programa electotoral de VxT, pero sólo su historia me gusta como ejemplo de cómo, a pesar de tener que luchar contra un sistema que debe mejorarse significativamente, han conseguido dar la vuelta a la tortilla.

VxT surgió de la indignación ante la gestión de uno de los feudos históricos del PP en Madrid. De hecho, su origen fue como agrupación ecologista ante la edificación desmedida que venía destruyendo el monte del pueblo. Cuando se dieron cuenta de que si no era desde el ayuntamiento no conseguirían hacer nada, se constituyeron como partido. En las elecciones de 2007 no consiguieron ganar, pero no desfallecieron, continuaron al pie del cañón y este año han recogido sus frutos. Un éxito de los 'indignados' antes de los 'indignados'.

El cambio es posible, el movimiento se demuestra andando y VxT es un ejemplo de ello. Anoche Acampada Sol protestó ante el Congreso. Son los últimos coletazos antes de que el domingo se levante el campamento y las acciones se dosifiquen, aunque el objetivo no es perder fuerza. Y eso dependerá, en gran medida, de que optimicen mucho más su sistema asambleario, que ha venido demostrando una ineficiencia clamorosa: De paso fugaz por Madrid, ayer tuve oportunidad de visitar el 'poblado de Sol' y me sorprendió ver cómo se celebraba una asamblea que venía a cuestionar el consenso de levantar el campamento el próximo domingo. Una decisión que llevó cinco horas y, al día siguiente, tenía claros detractores. ¿El motivo? Las quejas de quienes llevan acampados las casi cuatro semanas y comienzan a estar hartos de que su voto asambleario tenga el mismo valor que el de se pasa sólo unas horas al día. Comienzan, pues, las brechas y antes de que éstas sean grietas insalvables debería atajarse el problema.

No obstante, vuelvo al ejemplo de VxT, cuya gestión y buenhacer están por demostrar pero que viene con un discurso indignado que promete. Para muestra, un botón: No sé pierdan la entrevista a Juan Luis Cano, el 50% del dúo de Gomaespuma, que fue uno de los promotores de VxT y reclama una democracia participativa.

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