La Casa Real, esa familia desestructurada

El nieto operado en el hospital porque se ha pegado un tiro en el pie después de que su padre -divorciado y expulsado de la Casa Real- le dejara ilegalmente usar una escopeta. Su abuelo ni siquiera va a verle al hospital; prefiere cazar elefantes en Bostwana. Allí se rompe la cadera y la reina, de vacaciones en Grecia, ni siquiera suspende su viaje preocupada por el Estado de su marido y Jefe del Estado español: hasta mañana no regresa a España. Y la otra hija y el yerno huyendo a Washington para eludir las sombras de la corrupción que, incluso, salpican al mismo rey...

Pero ninguno de esos es el peor síntoma que delata lo desestructurada de esta familia con un presupuesto anual de más de 8 millones de euros. El peor de todos es el desprecio que buena parte de la sociedad española tiene por la monarquía, impuesta por el dictador antes de su muerte y cuya continuidad, si realmente fuera madura o real esta democracia, se sometería inmediatamente a referéndum.

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