España a través del Mensaje de Navidad del Rey

Mañana Felipe VI compartirá con los españoles su primer Mensaje de Navidad. Un mensaje que ni será valiente ni honesto con una democracia cuyos pilares -la sociedad- están más firmes que nunca, pero cuya cúspide -los poderes- no hacen más que tambalear el edificio. Si fuera un discurso valiente, el rey hablaría de lo indigno de muchos de nuestros gobernantes, de la desigualdad creciente e intolerable, de la corrupción generalizada que salpica a su propia familia. Si fuera un discurso valiente -en el que no apararecerá "me llena de orgullo y satisfacción" porque doña Letizia ya se lo habrá prohibido porque "se ríen de ti"- cuestionaría su propia figura e invitaría a los españoles a darle un vuelco a la Constitución, esa que un día parecía que nos hacía libres y nos ha terminado haciendo esclavos.

Como no será nada de eso ese discurso, he preferido mirar al pasado, a todos los previos, destacando citas de cada uno de ellos en los que se tocaba de algún modo el estado económico del país. En los que no se tocaba siquiera, apunto otras frases de interés. He arrancado en el estreno de Juan Carlos I como rey, aquel 1975 en el que el monarca apuntaba que "el año que finaliza nos ha dejado un sello de tristeza, que ha tenido como centro la enfermedad y la pérdida del que fue durante tantos años nuestro Generalísimo", al tiempo que señalaba que "nada me parece bastante cuando se trata de servir a nuestro pueblo". Años después y a la luz de su patrimionio opaco, se confirmaría tal afirmación.

Comprobará el lector que, esto de la crisis, la desigualdad y el desempleo -marcados en rojo- no es que sea cíclico, sino más bien algo constante... algo habrán hecho mal los de arriba durante estas más de tres décadas de democracia, ¿no?

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