Confundir diplomacia con conjura

José Manuel Albares no pasará a la Historia, ni mucho menos, como uno de los mejores titulares de Exteriores, más bien todo lo contrario. Este sentir, por lo que se escucha en los mentideros de su gremio, no sólo es generalizado entre la opinión pública, sino también en el mismo cuerpo diplomático, en el que profesionales con bastantes más años de experiencia que él asisten pesarosos a la constatación de sus peores temores. Le petit Napoleon, como al parecer es conocido en ciertos círculos diplomáticos, ha vuelto a hacer de las suyas a cuenta de la oficina técnica de cooperación en Panamá.

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