La inteligencia del ICE es artificial y se combate con la humana
El régimen de Trump ha sembrado el terror en EEUU con su milicia neofascista del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE, por sus siglas en inglés), habiéndose cobrado ya la vida de personas inocentes. Detrás de esta ofensiva racista, que en Europa –y España- pretenden imitar las derechas, no sólo hay fuerza bruta, también Inteligencia Artificial (IA) al servicio del mal.
A estas alturas, casi todo el mundo ha oído hablar de Peter Thiel, el fundador de PayPal y Palantir que, por cierto, también aparecía en las reuniones planeadas por el proxeneta y pederasta Jeffrey Epstein. Se trata un millonario del Silicon Valley cuyo discurso ultra encaja a la perfección con la corriente MAGA (Make America Great Again) de Trump. Como en tantos otros casos, Thiel ilustra la sinrazón de estos movimientos neofascistas, pues él es hijo de migrantes alemanes y ni siquiera se crio en EEUU, lo hizo en Sudáfrica.
Más allá del aporte ideológico que Thiel incorpora a las acciones autoritarias de Trump, el magnate también se lucra y contribuye al terrorismo doméstico que está llevando a cabo la Casa Blanca con la IA de Palantir. Ya colaboró activamente con el genocidio de Gaza y ahora es el turno de los propios estadounidenses. De hecho, el verano pasado, la Electronic Frontier Foundation (EFF) solicitó a un juez federal que impidiera que los datos almacenados en Medicaid (el programa federal que financia seguros médicos para personas vulnerables) fueran explotados por terceros. No se trataba de un temor infundado: en julio, Associated Press reveló un acuerdo según el cual “el ICE utilizará los datos de los centros médicos para que pueda recibir información sobre la identidad y la ubicación de los extranjeros identificados por el ICE”.
Meses después, EFF constata que sus miedos se han convertido en realidad y, según denuncia, Palantir estaría trabajando en una herramienta para el ICE capaz de generar un mapa con posibles objetivos de deportación basándose en datos del Departamento de Salud. La herramienta se llama Enhanced Leads Identification & Targeting for Enforcement (ELITE) y confecciona expedientes individualizados por persona, incorporando índices de confianza sobre su dirección actual. Dada la calaña de su fundador, Palantir se ha convertido en un ariete de la represión trumpista. A ELITE se suman otras herramientas desarrolladas por la compañía como InmigrationOS, que cruza diversas fuentes de datos para poder automatizar los expedientes de las personas a las que después aterroriza el ICE.
Previamente a esta vulneración de la privacidad, el paso de Elon Musk por la Administración Trump también dejó un reguero de tropelías. Desde su Departamento de Eficiencia Gubernamental (DOGE), el fundador de X y Tesla se apropió de información sensible de decenas de millones de empleados federales, jubilados y solicitantes de empleo almacenados en las bases de datos de la Oficina de Administración de Personal de EEUU (OPM), por lo que la EFF también emprendió acciones legales con éxito.
Sin embargo, aquel precedente allanó el camino al ICE. La consolidación de bases de datos de distintas agencias federales que llevó a cabo el DOGE de Musk ha facilitado el trabajo para todas estas herramientas de IA. Ya entonces la abogada de la EFF, Victoria Noble, apuntaba a la revista Wired que precisamente evitar estos abusos era “la razón por la que estos sistemas están aislados”.
Las capacidades de vigilancia del ICE han escalado extraordinariamente con la incorporación de la IA, pero ya eran muy significativas antes. Un estudio del Centro de Privacidad y Tecnología de la Facultad de Derecho de Georgetown reveló en 2022 que el ICE ya entonces había construido una red de vigilancia aprovechando los datos de empresas privadas y de las burocracias estatales y locales. Así, contaba con las fotos escaneadas de los carnets de conducir de 1 de cada 3 adultos, accediendo a los datos del permiso de 3 de cada 4 adultos, pudiendo localizarlos perfectamente.
A principios del año pasado, en el comienzo del mandato de Trump, The New York Times avanzó las intenciones represoras del republicano, monitorizando a millones de personas en proceso de deportación, y apenas dos meses después, el Secretario de Estado, Marco Rubio, anunció su iniciativa Atrapar y revocar, impulsada por IA, para rastrear redes sociales y cancelar los visados de extranjeros que se expresaran en sus cuentas a favor de Palestina.
Para operar, Palantir necesita alimentarse de datos y gracias al incremento disparatado que Trump ha facilitado al presupuesto del ICE, éste ha renovado su contrato de 11 millones de dólares con Cellebrite, compañía con la puede desbloquear teléfonos móvil y clonarlos, haciéndose con sus aplicaciones, historial, fotos, mensajes (incluso de WhatsApp y Signal), registros de llamadas… Otro proveedor que se lo está llevando calentito a costa de vulnerar las libertades civiles es Paragon, que provee de su software espía Graphite tras haber reanudado su contrato por valor de dos millones de dólares.
Algunas de estas compañías quizás resultan desconocidas para la opinión pública española, pero la que a buen seguro le resulta familiar es Amazon. La compañía del excéntrico Jezz Bezos también se ha manchado las manos de sangre, pues a través de su filial tecnológica Amazon Web Services (AWS) ha colaborado con el gobierno genocida de Netanyahu y con el ICE en sus labores de vigilancia suministrando información.
Contrainteligencia ciudadana
La empresa de lectores automáticos de matrículas Flock también puede ser una desconocida aquí, pero no en EEUU, donde su tecnología permite a la Patrulla Fronteriza rastrear masivamente a millones de conductores estadounidenses, deteniendo e interrogando a cualquiera que presente patrones de viaje sospechosos. Sin embargo, la sociedad civil se ha rebelado contra el despliegue de sus videocámaras de vigilancia y se han puesto en marcha diversas iniciativas.
Una de ellas es el dispositivo de código abierto OUI-SPY, compatible con Arduino, que permite ejecutar software como Flock You que detecta las cámaras de Flock, o Sky-Spy para detectar drones aéreos. Otras aplicaciones de código abierto como Wigle, inicialmente desarrollada para mapear redes Wi-Fi, han sido modificadas para alertar cuando detecta un identificador específico de Wi-Fi o Bluetooh, desenmascarando así los productos de Flock. En este mismo sentido, iniciativas como deflock.me y alpr.watch ofrecen mapas de cámaras de lectura automática de matrículas generados por colaboración colectiva gracias a la inteligencia de código abierto desarrollada por hackers.
Otras acciones ciudadanas contra la brutal represión del ICE que recoge EFF son las aplicaciones Stop ICE Alerts , ICEOUT.org e ICE Block para informar de avistamientos de ICE en una zona específica. Por cierto, Apple, cuyo CEO Tim Cook es otro de los millonarios tecnológicos palmeros de Trump, ha eliminado está app de su App Store. Previamente, Apple había hecho lo mismo con Eyes Up, la aplicación para registrar y archivar de forma segura las redadas del ICE.
Quien quiera conocer qué otras empresas tienen contratos con el ICE, así como acceder a incidentes provocados por esta milicia, el nombre de sus agentes o sus vehículos, no tiene más que acceder a ICE List Wiki, otra joya de la inteligencia ciudadana.

Sin comentarios