Curar, no prevenir


Otitis, diarrea o tos ferina. Las tres son enfermedades pero ninguna llama al alarmismo; incluso, en el caso de la última, recuerda tiempos pretéritos. Sin embargo, en las tres enfermedades el número de incidencias se dispara año a año. La tasa de mortalidad se ha reducido hasta ratios insignificantes en los países desarrollados. No sucede lo mismo en los países del Tercer Mundo y, sólo en el caso del rotavirus –virus que provoca la mayor parte de las diarreas-, mueren al año en India 100.000 niños. Cifras que se disparan hasta los 212.000 niños al año en el caso de África o, lo que es lo mismo, 24 niños fallecen por diarrea cada hora en ese continente.

Occidente se ha relajado, puesto que son los países en vías de desarrollo los que, con tasas de mortalidad cercanas al 90%, asumen las cerca de 600.000 muertes que se producen al año en todo el mundo por el rotavirus. Frente a eso, la Unión Europea (UE) cifra en 200 los fallecimientos anuales y EEUU únicamente entre 20 y 30 muertes.

Diferente situación se produce, en cambio, en el caso de las hospitalizaciones, puesto que sólo en la UE se producen cerca de 100.000 anuales, respecto a las 50.000 de EEUU. Y ello, a pesar de que existen en el mercado dos vacunas –ambas de administración oral, lo que simplifica extraordinariamente su distribución-. La doctora Ruth Gil, del departamento de Ciencias de la Salud de la Universidad Rey Juan Carlos, afirma que “afortunadamente, en este momento, tenemos en nuestro país dos vacunas excelentes frente a rotavirus, que han demostrado su eficacia y seguridad; por ello han sido autorizadas para su comercialización por las agencias reguladoras correspondientes, tanto nacionales como internacionales”.

Sin embargo, la falta de percepción de las incidencias hospitalarias por parte de los pedíatras, ha hecho que las vacunaciones se vean reducidas. Paralelamente, el hecho de que la vacuna frente al rotavirus no esté contemplada en los calendarios de vacunación de las Comunidades Autónomas hacen que las familias se piensen dos veces si pueden asumir el coste de cerca de 200 euros para combatir una enfermedad de sencillo tratamiento. En la UE, tan sólo en Bélgica (2007), Austria (2008) y Finlandia (2009) se ha universalizado la vacunación.

El doctor Josep Marès (D.B.)
El doctor Josep Marès, del Institut Pediàtric Marès-Riera, señala que “las epidemias de rotavirus, que suelen coincidir con los brotes de gripe, son en nuestro país la causa más frecuente de hospitalización”. Precisamente la doctora Gil acaba de publicar un estudio epidemiológico para estimar la incidencia de rotavirus nosocomial en España en niños menores de cinco años de edad, comprendiendo los años 1998-2007. A la luz de este estudio, Gil indica que “se produjeron 10.990 casos de rotavirus en niños hospitalizados por otras causas, lo que supuso 59 casos por cada 100.000 niños menores de 5 años, o lo que es lo mismo, 45,5 casos por cada 10.000 niños menores de 5 años hospitalizados”. Aunque la incidencia desciende a medida que aumenta la edad, la doctora es tajante al afirmar que “se debe prestar especial atención a las medidas sanitarias en las unidades pediátricas de los hospitales; medidas de salud pública, como la vacunación reducirían la infección hospitalaria por rotavirus”.

El doctor Marès corrobora a su colega, apuntando que este virus es el causante del 50% de las hospitalizaciones por diarrea, del 35% de las visitas a Urgencias por diarrea y del 25% de las visitas a Atención Primaria.

La implantación y seguimiento de las vacunas en los calendarios ayudaría a reducir drásticamente estas incidencias –y costes sanitarios, puesto que se producen ‘epidemias familiares’-. Sólo en Europa se estima que el coste por hospitalización derivado del rotavirus ronda los 109 millones de euros al año. Así lo expone el propio Marès tras el estudio realizado entre 4.000 niños durante dos años que reveló que “tras la vacunación se redujeron el 79% de los casos de cualquier diarrea, el 90% de las graves y el 96% de las hospitalizaciones”.

La otitis 
Adriano Arguedas (D.B.)
La otitis del oído medio aguda (OMA) es una infección provocada por la bacteria neumococo (Streptococcus pneumoniae), causante, además de infecciones invasivas como la neumonía o la meningitis que, a diferencia de la primera, revisten mayor gravedad. Sin embargo, la incidencia de la otitis es muy significativa, como indica el experto en OMA y director del Instituto de Atención Pediátrica de la Universidad de Ciencias Médicas de San José (Costa Rica), Adriano Arguedas, “las estadísticas demuestran que aproximadamente el 75% de los niños sufrirá OMA en alguna ocasión durante los tres primeros años de vida”. De esos casos, el 20% se convertirá en otitis recurrente (tres episodios cada seis meses o cuatro episodios cada doce meses) y el 10% en falla terapéutica, esto es, inefectividad de los fármacos.

Con estos ratios, en los que por cada caso de meningitis hay 5.000 de OMA, el doctor Arguedas insiste en la necesidad de recurrir a la vacunación como mejor remedio. “La vacuna contra el neumococo está aprobada en 35 países y en algunos como Chile y Argentina, además, recomendada como prevención del OMA”. El experto aboga por el denominado “efecto rebaño” por medio del cual, aunque no estén vacunados todos los miembros de una comunidad, sí que están protegidos.

Los casos de OMA suelen darse más en los ambientes contaminados –la gente del campo lo padece menos-, en situaciones de hacinamiento y en bebés que toman biberón frente a los que no, puesto que la tetina altera la deglución facilitando el paso de la bacteria.

La enfermedad vacunable más extendida 
(Jupiter)
La tos ferina (Bordetella pertussis o parapertusis) es sin duda la enfermedad más olvidada, por pensarse que está erradicada. Nada más lejos de la realidad como pone de manifiesto los cerca de 50 millones de casos al año que se producen en todo el mundo y las 75 hospitalizaciones por cada 1.000 casos. De hecho, es la enfermedad vacunable más extendida del mundo. Recientes estudios demuestran que ni siquiera se puede considerar una enfermedad exclusivamente pediátrica, puesto que desde 2006 la mayoría de los casos se producen en pacientes mayores de 14 años, con la problemática añadida de que en adultos suele ser más virulenta.

La doctora Ruth Gil, en uno de sus estudios epidemiológicos ha podido constatar que la incidencia en menores de un año es preocupante. El estudio, que se extendió de 1999 a 2005, analizó los casos de menores de un año, viendo que se produjeron 3.277 hospitalizaciones, con una tasa de 139 casos por cada 100.000 niños. “La media de edad de estos niños fue de 2,7 meses”, indica la doctora, por lo que recomienda “la vacunación no sólo de los niños sino también del adulto joven, del cuidador y del personal sanitario para reducir la carga hospitalaria de la tos ferina”.

Su colega italiano Alberto E. Tozzi, del hospital Niño Jesús de Roma, confirma la incidencia en adultos: si en 1996 el 20% de los casos correspondía a mayores de 14 años, en 2007 ya eran el 40% de los casos.

Una de las problemáticas es la memoria inmunológica, que se pierde con el paso de los años. En el caso de haberla adquirido por infección, dura de 4 a 20 años y tan sólo de 4 a 12 si se obtuvo por vía de la vacunación. Precisamente por este motivo los adultos están más expuestos y, aunque no se suelen producir casos severos, sí se puede llegar a producir la muerte.

El rotavirus en cifras
• 114 millones de episodios de gastroenteritis al año
• 24 millones de casos al año que requieren visita clínica
• 2,4 millones de casos al año que requieren hospitalización
• 610.000 muertes anuales
• El 100% de los niños habrá padecido algún episodio de gastroenteritis por rotavirus en sus primeros cinco años de vida
• El 82% de estos episodios requerirán visita clínica

Incidencia de la tos ferina (2005) 
Región                         Casos               % vacunación 
Sureste de Asia         637.764                      66
Europa                       26.425                      95
África                         22.139                      67
Oeste del Pacífico       21.560                      87
América                        8.747                     92
Mediterráneo oriental    5.164                    82
Total                        121.799                    78 
Fuente: OMS

“Ya es posible vacunar con seguridad a bebés prematuros” 
Un equipo de investigadores, encabezados por el doctor español Félix Omeñaca, del Servicio de Neonatología del Hospital Universitario La Paz de Madrid, ha demostrado la efectividad de las vacunas en los bebés prematuros. Los estudios clínicos realizados se han centrado en las vacunas frente al neumococo, causante de enfermedades como la neumonía, la meningitis o diversos trastornos del oído y al rotavirus, que provoca diarrea. El doctor Omeñaca subraya la importancia del hallazgo puesto que “hasta la fecha no existían estudios que garantizaran la idoneidad de estas vacunaciones, sino que se balanceaba más bien entre beneficios y posibles riesgos asociados”.

Félix Omeñaca (D.B.)
En España la cifra de nacimientos de bebés prematuros supera los 40.000, según datos facilitados por el Instituto Nacional de Estadística, suponiendo cerca de un 8% del total de alumbramientos. Estos neonatos, por su débil sistema inmunológico, son firmes candidatos a contraer infecciones en los primeros meses de vida, sobre todo en el caso de los denominados ‘grandes prematuros’, es decir, por debajo de 28 semanas. “Se trata de niños a los que prácticamente se puede incluir en el grupo de los inmunodeprimidos, como los enfermos de VIH o de cáncer”, apunta el doctor español, “puesto que por su condiciones no sólo padecen más enfermedades sino que, además, son más graves”.

Este es el caso de las infecciones provocadas por la bacteria neumococo. En este estudio clínico, llevado a cabo con Synflorix, la vacuna decavalente de GlaxoSmithKline (GSK) que llegará al mercado español este año, se analizó unos 300 niños, en colaboración con Grecia. Para ello se dividió a los bebés en dos grupos, de 27-30 semanas y de 31-36 semanas, comparando los resultados con los niños a término, es decir, con edad cronológica superior a los 36 meses. Con ciclos de vacunación de dos, cuatro y seis meses y midiendo los anticuerpos un mes después de la última dosis, los resultados revelaron la efectividad de la vacuna, sin que las reacciones manifestadas fueran especialmente destacables, más allá de enrojecimientos y pequeños edemas en las zonas de pinchazos. “Ya es posible vacunar con seguridad a los bebes prematuros, utilizando las mismas dosis que las empleadas con los niños a término”, sostiene el doctor Omeñaca.

Vacuna contra la diarrea
Paralelamente, en el estudio referido al rotavirus, se utilizó una muestra de unos 1.000 niños a los que se administró Rotarix, de GSK, que se toma por vía oral en ciclos de dos dosis. El doctor destaca la utilización de placebo en este estudio clínico, “lo que nos daba mayores garantías en los resultados al no estar éstos condicionados”. Divididos también en dos grupos, los resultados demostraron que los índices de inmunología de los bebés prematuros eran muy similares a los registrados en los niños a término, por lo que se recomiendo su utilización.

La vacunación de bebés prematuros frente al rotavirus previene, además, ante la entercolitis necrocitante neonatal, una enfermedad poco frecuente –en torno al 1-3 por 1.000 recién nacidos- pero cuya incidencia en el grupo de menos de 1,5 kilogramos puede llegar a rondar el 10%. En la actualidad, supone la urgencia gastrointestinal más frecuente en las UCI neonatales, con elevados índices de morbimortalidad y, según el neonatólogo Omeñaca, “se ha demostrado su asociación con el virus del rotavirus, puesto que cuando se producen epidemias de éste, aparecen más casos de entercolitis, como ya nos sucedió en 2005”.

Falta de estudios para menores de dos años 
Los resultados de los estudios clínicos obtenidos por el doctor Omeñaca le dan pie para llamar la atención acerca de “la gran preocupación que existe entre la comunidad pediátrica porque apenas sí hay pruebas sobre los efectos de los medicamentos y vacunas en menores de dos años, siendo una de las poblaciones más expuestas a enfermedades”. Desde su punto de vista, “resulta imprescindible obtener la evidencia clínica que nos revele cómo se comportan estos niños frente a los antibióticos”. El neonatólogo va más allá, puesto que afirma que “en muchas ocasiones ni tan siquiera hay indicaciones sobre la posología, siendo totalmente ilógico administrar la misma dosis a un niño cuyo peso es diez veces inferior al de la dosis".

(Reportaje en Público, Julio 2009) 
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