Esclavos del sexo

Este fin de semana saltaba la noticia: los clientes de prostitución en Sevilla serán sancionados con multas desde los 750 hasta 3.000 euros. No es la primera ciudad que recurre a las multas a clientes para tratar de atajar el problema de la prostitución; antes lo hizo también Barcelona. Es preciso realizar alguna observación al respecto.

En primer lugar, lo hipócrita de la medida. En realidad, el primer objetivo de la medida no es acabar con el tráfico de mujeres en un país como el nuestro que se ha convertido en el mayor consumidor de prostitución de Europa, sino limpiar la mala imagen de la ciudad. De otro modo no se entiende que no se cierren las pensiones ilegales a las que las prostitutas suben a los clientes, por ejemplo.  La medida, en realidad, es tan hipócrita como la polémica surgida en torno a los anuncios de prostíbulos en los autobuses de Valencia cuando uno puede encontrar en la práctica totalidad de los diarios anuncios relax, incluso, en algunos tan supuestamente puritanos como ABC. Y es que son pocos los que están a la altura de Público, que a pesar de la crisis y de no está atravesando su mejor momento financiero, renuncia a los más de 40 millones de euros que los anuncios de prostitutas reportan a los diarios.

La segunda gran reflexión que debemos hacer es sobre la libertad y los límites que impone el Estado. ¿Se es más libre por poder 'irse de putas' o, por el contrario, se es esclavo de lo fácil, de los placeres fútiles? Y en este punto, sería un error caer en el tópico de que esta reflexión es producto de una marcada herencia católica; nada más lejos de la realidad. Se sitúa más en un plano filosófico: ¿qué entendemos realmente por 'libertad'?


Y, personalmente, mi concepción no incluye dejarse arrastar por la corriente de lo fácil y lo rápido que reina en la sociedad actual: sexo fácil pagando, alucinar rápido con pastillas o estramonio, alcanzar un puesto de cabeza por enchufe y no por valía... Se da en todos los planos de la vida y lo hace por una manifiesta carencia de autogobierno, de límites impuestos por uno mismo. En realidad, bajo esa idea de libertad lo que se esconde es una esclavitud. Y en el caso de la prostitución, además, con el añadido de una indiferencia atroz por el tráfico y la explotación sexual pues muchos de los 'puteros' saben perfectamente que las 'trabajadoras del sexo' -eufemismo deleznable- que le trabajan rozan la minoría de edad y son en realidad esclavas de las mafías.

La tercera reflexión, inevitable, es para las prostitutas para cuya actividad he apostado en más de una ocasión -como la Defensora del Pueblo- por la regulación, no por la prohibición. ¿Por qué? Porque la realidad es que hay prostitutas que no son explotadas por proxenetas. Eso no quiere decir, sin embargo, que en todos los casos hayan elegido libremente ejercer ese 'oficio' pues, por ejemplo, en el caso de los transexuales, muchas veces no les queda otra porque nadie les ofrece un puesto de trabajo ni siquiera, para limpiar escaleras. Y por eso las prostitutas exigen derechos y el próximo día 6 de noviembre se manifestarán en Madrid.

Y eso nos conduce a la cuarta y última reflexión: la educación. Como es todas las facetas de la vida es clave: una educación correcta evitará no sólo que el joven caiga en la esclavitud de los placeres fugaces y vacíos que denigran a un tercero sino, además, ayudará a que en un futuro allane el camino laboral a todas aquellas mujeres, hombres y transexuales que prefieran no ejercer la prostitución, sin discriminarles. El Estado no debería imponer límites en cuestiones que rozan los aspectos morales o, como trato de transmitir en este post, incluso, filosóficos. La apuesta es por el autogobierno, porque sea el propio individuo quien elija de verdad libremente y que esto suceda, además, en ambos lados, prostituta y cliente.

4 comentarios:

  1. Hola David. En primer lugar, me gustaría felicitarte por tu blog. Me gusta mucho tu estilo y creo que tratas temas que, aunque no estan dentro de la agenda habitual de los medios, es necesario hablar de ellos para que la gente no los olvide. Respecto al tema que tratas hoy, discrepo en algunos puntos. En primer lugar, no me parece mal la idea de multar al cliente de la prostitución, aunque la medida sea sólo para ´limpiar´la imagen de la ciudad. Creo que éste es el primer paso para conseguir que la prostitución no se vea como algo normal o habitual en una sociedad del s.XXI. Respecto a la cuestión de la libertad, a pesar de estar de acuerdo en la mayor parte, y de no ser muy partidaria de que el Estado regule cuestiones morales, creo que esto puede considerarse una excepción. Si bien es cierto que el intercambio económico puede ser un factor para no considerar la prostitución como explotación o esclavitud, no creo yo que la ´transacción comercial´ como algunos la denomina se realice en igualdad de condiciones entre ambas partes, y considero que conlleva una gran pérdida de dignidad y respeto, sobre todo por parte de la prostituta. Estoy de acuerdo en tu postura sobre la regulación pero ojo, que eso no suponga un abandono por parte del Estado a la hora de vigilar el tema de la trata, y que no suponga la popularización del sexo de pago como un "objeto de consumo más" como decía Nieto. Nada que objetar respecto a tu defensa de la educación, pero sigo creyendo que el Estado debe tener un papel activo en estas cuestiones. No sigo, porque podría estar escribiendo hasta mañana y no quiero entretenerte. Un saludo y enhorabuena de nuevo por tu trabajo

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  2. Hola, Laura. Muchas gracias por el comentario. La verdad es que califico de hipócrita la medida de multar a clientes pero eso no quiere decir que vaya en contra de ella. Creo que los fines últimos de las autoridades van más dirigidos a un tema de imagen que a combatir la explotación sexual, pero si ayuda, bienvenida esa la medida. Sobre todo porque, a pesar que no me gustan las imposiciones, en el tema de la prostitución a los 'puteros' se les ha dado ya demasiadas oportunidades (toda la vida) de autogobierno y aún así siguen fomentando el tráfico de mujeres. En algún punto hay que comenzar a limitar mientras, eso sí, se aborda seriamente y con responsabilidad la educación de los más pequeños.
    Saludos!

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  3. 1-lo de la prostitucion libre es un cuento rosa de los puteros "honorables" que, encima, quieren tener buena conciencia.

    2- personamlmente he visto, en Cadiz, a transsexuales trabajando limpiando escaleras asi que "si, les queda otra" No e snada ndigno Anda que no hay mujeres ( y hombres) limpiando escaleras

    3- hablamos de libertad y caemos en el consumismo absoluto donde todo se puede comprar y vender Rechazamos (supuestamente) al capitalismo pero nos echamos en sus brazos comprando mujeres....

    4- no todo se puede comprar y vender y las leyes deberian prohibir comprar o vender ciertas cosas. por ejemplo la esclavitud

    5. luego esta el prejuicio del "progre hispanicus" de "si lo condenan los catolicos yo debo apoyarlo"... Valiente estupidez. ¿Tambien rechazaremso el 5º mandamiento de "no mataras" ?

    6- si todos pudieran pagar por follar... cualquiera podria hacerlo, eso va contra la mismisima Evolucion. En la naturaleza solo folla el que vale, no el que paga

    7 si hay seres tarados que no saben encontrar nadie para follar es que no deben hacerlo..que se jodan

    8 por ese mismo motivo las mujeres que ejercen la prostitucion libremente deberian ser perseguidas Al fin y al cabo, con el sexo de pago, cercenan la posibilidad de que los tarados dediquen algun esfuerzo a mejorar sus habilidades y consigan una pareja.

    9 si toleramso la prostitucion voluntaria ¿porque condenar a los esquiroles? ellos tambien trabajan libremente por voluntad propia ¿tambien se les deberia tolerar?

    10 por finalizar aqui, si toleramos la esclavitud en un solo aspecto de la vida al final la legalizaremos en todos los demas.

    Radicalmente: No a la prostitucion, con todas sus consecuencias.

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  4. Yo soy transexual y me prostituyo, lo hago desde los 17, no he terminado ni la secundaria por lo que mis posibilidades de encontrar trabajo son limitadas.
    Estoy bajo tratamiento hormonal, me he operado algunas cosas y estoy ahorrando para cambiar mis genitales que tanto deseo para ser una chica más normal y no atraer a tanto pervertido sexual.
    Cuando se enteran que no tienes pene, pierden el total interés en ti, y es lo que quiero.

    No quiero hacer esto toda mi vida, pero me da miedo el rechazo de la gente, ya me han discriminado mucho, incluso sin hacer nada, por la calle, alguna vieja maleducada insulta, los hombres no porque suelen ser babosos en principio.

    Pero a nadie le gusta que lo vean de la mano con una chica trans, nos ven un poco como mutantes, y eso que no soy fea, soy pelirroja, alta, de ojos verdes y no parezco un tío con peluca.
    Pero siempre se nos nota algo.

    A todos los hombres casados o con novia que son el 80 por ciento de nuestros clientes me gustaría pedirles que si tanto les gusta mariconear en la cama con nosotras, que tengan los mismos huevos para darnos trabajo.

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