Bárcenas entierra a Rajoy

(EFE)
Las informaciones que publica hoy El País sobre el escándalo de Bárcenas y el supuesto pago en dinero negro a dirigentes del PP pone las cosas muy feas para el partido de Mariano Rajoy. Y es que si algo ha demostrado el gallego a lo largo del último año es que la gestión de crisis -incluida la económica- no es su fuerte. Los documentos revela este periódico no dejan lugar a dudas: existía una contabilidad secreta. ¿Quiere decir eso que se tratara de pagos en B? No tiene por qué, pero precisa una explicación en cualquier caso.

Las primeras reacciones desde el Gobierno ha sido agarrarse, precisamente, a ese clavo ardiendo, a que el reportaje de El País no habla de dinero negro, sino de contabilidad secreta, pero no aclara por qué era necesario ocultar esos pagos. ¿Por qué no se registabra abiertamente, por ejemplo, que el actual presidente del Gobierno recibía pagos semestrales de más de 2 millones de las antiguas pesetas?

A lo largo del día de hoy es casi seguro que desde La Moncloa se remita continuamente a declaraciones y explicaciones del PP. Será Dolores de Cospedal la que tenga que lidiar con el tema, precisamente, a la que muchos atribuyen la puesta en práctica de la entrega de sobres-sueldos a la cúpula del partido. Por un lado, tendrá razón, puesto que es una cuestión interna del PP pero, por otro, afecta de pleno al que hoy es presidente del Gobierno y si no tiene nada que ocultar, ¿por qué sí lo está pareciendo? ¿Por qué él mismo se esconde e, incluso, rechaza el ofrecimiento de los técnicos de Hacienda a realizar la auditoría de las cuentas del PP de manera gratuita? Bárcenas lo ha vuelto a hacer, ha enterrado a Rajoy sumiéndolo por enésima vez en la estrategia del avestruz.

La opacidad en torno a estos pagos y a la financiación del partido es absoluta. El País, dada su inclinación pro PSOE, no olvida éste último punto en su artículo, asegurando que, según las cifras oficiales recogidas en el Tribunal de Cuentas, el PP recibió 10 veces más donaciones que el PSOE entre 1999 y 2007. Olvida el diario indicar que en condiciones idénticas es más que probable que hubiera sucedido lo mismo: El PP gobernó entre 1996 y 2004, viviendo -y generando- sobre todo en la última legislatura el boom de la burbuja inmobiliaria. Las donaciones en espera de recalificaciones u otro tipo de favores deberieron correr de lo lindo. La pregunta es, ¿acaso no habría sucedido si hubiera estado el PSOE en el poder?

Precisamente por ello, la Ley de Transparencia debería afectar de pleno a los partidos políticos pero, curiosamente, ni PP ni PSOE están dispuestos a ello. Por algo será.

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