Feria de Málaga: aquí no hay playa

 

El turismo insostenible y la falta de inversión afecta ya a destinos como Málaga. – Diputación Provincial de Málaga

Feria de Málaga. Junto a la Semana Santa, el evento turístico estrella de la capital de la Costa del Sol… y seis playas cerradas porque la presencia de la bacteria E. coli (procedente de aguas fecales) supera el máximo recomendable para la salud. No parece la mejor bienvenida para el turismo que, como sucede en tantos otros ayuntamientos, se ha convertido en la prioridad número uno del consistorio malagueño. Esta turistificación, definitivamente, es insostenible.

Quienes han pagado un alojamiento que está por las nubes, abonan sus comidas y bebidas a precio de oro y sufren estos días una sensación térmica por la humedad de entre 40 y 45 grados centígrados, encontrarse con que uno de los atractivos de su destino es inaccesible durante parte de sus vacaciones es un fiasco. Desde el ayuntamiento de Málaga hablan de que lo que ha sucedido es “normal”. Debe de ser esa normalidad atípica que también ven los ministros del PSOE cuando pasean por las calles de Ceuta y que sólo ven ellos.

El caso es que el pasado fin de semana tuvo lugar una de esas tormentas de verano y los aliviaderos vertieron aguas fecales al mar porque, sencillamente, la infraestructura no daba para más. ¿Lo normal? En realidad no. Lo normal sería que a estas alturas aguas pluviales y fecales tuvieran redes separadas, pero esto sólo sucede al 55%. Pese a los tasazos en la factura del agua, el dinero se va por otro lado.

Se da la circunstancia añadida, además, de que previo a la tormenta también hubo playas cerradas por el mismo motivo. Algo falla en el ayuntamiento, que no ha ofrecido transparencia sobre cuándo, cómo y qué aliviaderos vertieron aguas fecales. El resumen, que ha sabido identificar la oposición, es que no se invierte lo suficiente en las infraestructuras.

Esta falta de inversión impacta negativamente en la población local, pero permítanme que, como acostumbran a hacer ayuntamientos como el de Málaga, no la tenga en cuenta y únicamente me detenga en el turismo masivo que acoge la ciudad. Tanto acudir a las ferias de turismo para que la conclusión de muchas personas este verano es que Málaga tiene unas playas de mierda. Literalmente.

Málaga y su deficiente red de saneamiento son solo dos ejemplos de cómo las Administraciones están matando a la que consideran su gallina de los huevos de oro. En lo que va de año, Andalucía ya ha recibido 8,8 millones de pasajeros internacionales, es decir, que sin contar el turismo nacional, los visitantes aumentaron cerca de un 9%. En julio, el crecimiento de turismo internacional en esta región rozó los 1,6 millones de pasajeros aéreos. ¿Alguien cree que las Administraciones están aumentando sus inversiones en servicios e infraestructuras al mismo ritmo? Evidentemente no.

En este contexto, las competencias propias y transferidas terminan por convertirse en armas arrojadizas, viendo la paja en el ojo ajeno e ignorando la viga en el propio. De nuevo y sin pensar en la población local, si la gallina de los huevos de oro se ve amenazada nunca es por culpa de lo que a uno le atañe, ya sea la red de saneamiento, la falta de vivienda para que se aloje el personal de hostelería o las infraestructuras de transporte para absorber el aumento de viajeros. Unas y otras administraciones se lanzan cuchilladas competenciales mientras se desangran por las heridas propias.

La tasa turística es una de las opciones que siempre flotan en el ambiente para remediar este déficit de servicios y equipamiento que padecen las ciudades más turísticas. Para que funcionara, en primer lugar, debería ser finalista, es decir, que todo cuanto se recaudara se destinara exclusivamente a paliar este aumento desmedido de la demanda. Aun así, no alcanzaría para cubrir los costes, especialmente por el retraso de inversión que se arrastra por estas Administraciones pagadas de sí mismas cuyos planes de ciudad parecen escaparse al mar también por los aliviaderos.

El nuevo consejero de Turismo en Andalucía, el ultraderechista de Vox Manuel Gavira, ya se ha cerrado en banda y ha dicho que, de tasa turística, ni hablar del peluquín. ¿Qué alternativa propone? Pues ser más "imaginativos" y "propositivos" y se ha quedado tan ancho. Lo cierto es que para haber batido récord de cargos a dedo en lo poco que lleva en la Junta, el rendimiento de gestión es pobre…

Otra de sus imaginativas propuestas es una financiación diferente para los ayuntamientos que reciban más visitantes. Claro, otra solución sencilla para un problema complejo y, cómo no, obviando que el dinero no cae del cielo y PP y Vox cada vez recaudan menos de los más ricos.

Con todo este panorama, ahora sí, pensemos en la población local: ¿cómo no se van a multiplicar por toda España las manifestaciones contra la turistificación si esa clase trabajadora que se deja la piel para vivir en su ciudad, si lo logra, no disfruta después de los servicios que le corresponden? Claro que protesta y se manifiesta. Y eso sí que es lo normal.

(Artículo en Público

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